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lunes, 7 de mayo de 2012

Molinos de Viento. Por Vivi Cervera


La aventura y la lucha humana es totalmente quijotesca. La obra de Miguel de Cervantes Saavedra (el ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha), describe graciosamente al humano promedio, nos describe a ti y a mí.
Recuerdo ese episodio en el cual don Quijote le comentó a Sancho Panza que divisaba a lo lejos, 30 gigantes que buscaban problemas y a los que él pensaba darles batalla. De nada sirvió que Sancho le dijera que eran molinos de viento, que las aspas no eran brazos, que si tenían movimiento era por causa del viento porque Don Quijote le respondió que si tenía miedo
se hiciera a un lado ya que esos gigantes no eran cosa de Dios.

Acto seguido, se encomendó a su amada Dulcinea y galopando encima de Rocinante, arremetió con lanza en mano hacia las aspas, que con el viento comenzaban a moverse, provocando la ira en el caballero andante, quien les insultó antes de clavar su lanza en una de ellas; y ya podrás imaginar lo que le sucedió.
El aspa hizo pedazos la lanza y mandó lejos a Don Quijote, quien fue ayudado a levantarse y a subirse a su caballo por su fiel escudero, sin que terminara de entender cómo lo habían derrotado.

Cuando leímos esto en nuestra niñez, se nos enseñó que don Quijote estaba loco, pero no se nos dijo que aprenderíamos a pensar como él.

Nuestra locura se ve reflejada en esa lucha ardiente en contra de lo que detestamos, en contra de lo que creemos que nos ataca y nos hace daño, en contra de lo que creemos que está afuera, cuando en realidad se esconde como un viejo archivo en los olvidados estantes llenos de información que posee nuestro cerebro y nuestra retina. Prácticamente nos atacamos a nosotros mismos.

Un ejemplo de lucha quijotesca es:
Enciendes el televisor y observas con horror que hay una corrida de toros, te enoja y te indigna tanto la injusticia sufrida por esos animales que la sangre comienza a circular aceleradamente por tu cuerpo, tu corazón late con fuerza y de inmediato dices: ¿Pero cómo es posible? ¿Por qué tanta crueldad? ¿Qué es lo que ocasiona la insensibilidad de esas personas? Disfrutan matando animales ¿No les duele? Estos, entre muchos otros argumentos que instintivamente te hacen sentir un ser humano digno, noble, honesto. Pero esto no es del todo verdad.

Eres la sumatoria de lo que ves. También eres lo que te duele. Lo traes contigo en tu pequeñísima e invisible cinta. Lo trasladas contigo a donde quiera que vayas. Por eso si atacas estas ideas, no habrá lugar en el mundo en el que puedas estar sin las imágenes de un toro muriendo en la arena. Aunque te vayas a vivir al fondo del océano, tu mente se las ingeniará para hacerte recordar que hay toros muriendo. Es tu cinta.

Sin embargo no sabías esto que te estoy contando. Y es que no tenías por qué saberlo, eres inocente y como yo, estás aprendiendo; como yo, actúas por medio de la voz que te grita ofendida: ¿ACASO NO VAS A HACER ALGO COBARDE? Y (en el mejor de los casos) de inmediato bajas una foto de google en la cual aparece un toro ensangrentado y le pones un letrero en la parte inferior que dice: NO MAS LUCHAS, TODOS EN CONTRA DE LA MATANZA DE TOROS, ESO ES UNA BARBARIE. Y parte de tu ayuda consiste en publicar la fotografía en las redes sociales, agregando afanosamente la frase: COMPARTELA EN TU MURO SI TIENES CORAZON; según tú, para que más personas sean “conscientes” de lo que está pasando.

En ese momento no tienes idea de lo que estás haciendo. Estás haciendo que una parte de las personas de tu mundo sientan la misma impotencia que tú. Estás haciendo con ellas y contigo, lo que no te gusta que le hagan a los toros.
Además esto no está pasando para todo el mundo! Pasa sólo para ti y para quienes están en tu misma sintonía. Por el otro lado está la gente que vive de estas luchas, también está el público fanático de las mismas, también está la gente que es apática a la situación y que se dice a sí misma que mientras no sea ella quien esté en la arena, todo irá bien. Y por último está la gente que sabe que es su propio archivo y evita rasgarse las vestiduras innecesariamente.

Este último grupo ve la imagen, sabe que viene de adentro (de ¿dónde más podría venir?) y dice: Presencia Divina, limpia en mí, cualquier cosa que esté contribuyendo con lo que estoy viendo o sintiendo. Gracias y así es.Después duerme en paz. Hizo su parte y dejó en manos de Dios, un asunto que es de Dios, (no tuyo).
Mientras no borres EN TI, con aceptación y sobre todo con amor, lo que consideras negativo, continuarás viéndolo. No sólo matanza de toros, sino de perros, gatos, delfines, ballenas, entre muchos otros. Cuando esto se borre en ti, se borrará en tu humanidad a la vez.

Hace algún tiempo me comentaba una amiga: Ay, tengo la casa llena de perritos que la gente deja abandonados en la autopista, y casi todos los días salgo a ver si alguien dejó otro para ayudarlo. Ella es una mujer que no tiene idea de que lo que significa sanar en sí misma un recuerdo que aparentemente le pertenece a otra gente, así que no le dije ponte a limpiar o haz esto o lo otro. Lo hice yo.
Sólo me dije en silencio:
Presencia Divina, limpia en mí la causa del abandono de estos perritos, la causa del dolor de esta mujer. Gracias y así es.
Y lo volvía a hacer cada vez que la veía. (No porque yo sea “buena” o diferente, es sólo porque en esos momentos estoy consciente).

Hemos vuelto a encontrarnos pero ya no me menciona el tema de los perros, siendo algo que le apasionaba. Es como si el recuerdo se hubiera desvanecido en ella, es como si eso nunca hubiera sucedido.

Cuando pase el tiempo comprenderás que nunca hubo toro, ni torero, ni arena, ni fanáticos, ni injusticia (tal como les concebías). Que como todo en la vida, eso fue un recuerdo tomando forma en esta dimensión, que llegó a ti para que sanaras algún otro dolor, que su composición atómica era la misma de la que están hechas las ilusiones, que tu propio pasado estaba de por medio, que tu ayer puede borrarse, que un día ese recuerdo se irá y no aparecerá en tu panorama mental.

Los humanos vemos gigantes en todos las direcciones o aspectos de nuestra vida: salud, relaciones, dinero, etc. y nos lanzamos en contra de ellos sin saber que sólo son molinos de viento.

Te amo. (Con esta palabra limpio en mí, lo descrito, lo escrito, lo percibido, lo creído, lo sentido, lo dicho, lo leído, lo hecho).

Gracias por leerme.

© Todos los derechos reservados. Vivi Cervera 2012.