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martes, 8 de marzo de 2011

Ho’oponopono: Una dieta de pensamientos III


Por Vivi Cervera

Espero que esta serie sobre la dieta de pensamientos haya sido de ayuda para ti. Escribo sobre los pensamientos positivos porque es muy humano que fluctuemos, que nos movamos entre el miedo y la esperanza, que unos días amanezcamos con energía positiva mientras que en otros días no tengamos ni siquiera el deseo de intentar algo nuevo. Esto es parte de la “Ley del ritmo”,


que es la misma ley que cobija a las olas del mar, con sus mareas altas o con sus olas tranquilas. De manera que si vuelves a sentir que tu mundo se está desmoronando o que está al revés, recuerda la ley del ritmo, que significa que todo en el universo tiene un ciclo, que todo sube y baja. Esto no quiere decir que siempre vas a estar triste y melancólica, esto te permite entender que el aceptar los ritmos de tu ser, te hará más fácil vivir en él.
Por eso es tan importante que puedas contar con tu propio apoyo incondicional porque es precisamente ese sentimiento el que permite que encuentres las palabras perfectas que necesitas para continuar con tu trabajo interior. Así que hablando de las palabras que integran tu dieta de pensamientos, quiero darte el significado exacto de la  frase “ME APRUEBO” porque la vamos a empezar a utilizar más que antes y para que cuando la pronuncies sepas con certeza qué es lo que estás aceptando. Cuando te apruebas, estás diciéndote a ti misma que por muy terrible y abominable que haya sido lo que hiciste o por muy despreciable que sea lo que estás pensando, comprendes que ese acto sincroniza muchas otras vidas a tu alrededor, que tu nivel de conciencia en el momento de equivocarte estaba de acuerdo con la actitud que tomaste y que no podías haber hecho algo distinto, de modo que tu niñez, tu juventud y tu experiencia te han guiado a vivir una serie de situaciones difíciles que no podías y tal vez aún no puedes evitar porque son necesarias. Entonces “Me apruebo” es, me comprendo, me entiendo como sólo yo puedo hacerlo y si yo me apruebo, las demás personas aprenderán a hacerlo con ellas y conmigo. “Me apruebo” significa “me amo aunque haya______________.” Y también significa: “Soy incondicional conmigo misma”, “Yo puedo perdonarme totalmente”, “Yo Soy inocente”. Puedes empezar a aprobarte por: estar enferma, tener miles de deudas, sentirte sola, tener problemas familiares, haber perdido a alguien o necesitar desesperadamente de alguien, etc.
Hay una historia muy bonita respecto de Buda, que va más o menos así:
“En alguna ocasión un joven deseaba ser discípulo de Buda así que fue a decírselo. Y Buda lo primero que le preguntó fue: ¿Ya robaste? A lo que el joven respondió que no. Así que Buda le dijo: Entonces ve a robar y cuando lo hayas hecho vuelve aquí.”
Crees que hay un gran riesgo en aprobarte porque piensas que si te dices que “SI” a todo, entonces los problemas no se irán, pero me doy cuenta de que por desaprobarte tampoco se han ido, presiento que siguen a tu lado como una sombra, así que si los problemas no se van a ir hagas lo que hagas, es mejor pasártela bien, mientras te dices “SI” a ti misma todo el tiempo (ten en cuenta la lógica, no se trata de que le digas “si” a una autopista llena de carros y te lances a cruzar, te pido sentido común nada más). ¿Has notado cuantos “no” dices al día? Muchos! Yo también lo hago y creo que si nos aprobamos, será más fácil decir que “SI”. Nota cómo cambia tu energía cuando dices en voz alta: “SI AL AMOR, SI AL DINERO, SI A MI PROSPERIDAD, SI A MI PAZ!”. Las palabras unidas a tus intenciones son una fuerza poderosa que te permitirá pasar de un estado de apatía a uno de alegría, entonces aprovechemos la fuerza que contiene nuestra intención de cambiar. Debo anotar algo al respecto: Aunque ni siquiera tengas el deseo de decirte que “SI” a todo, apruébate y piensa: “SI. A aprobarme por estar negada, SI. Por no querer decir que Si.” Es Fácil.
Cuando te desempeñas de esta forma en tu trabajo o en tu hogar, las personas que comparten esos espacios contigo pueden sentirlo y a la vez transmitirlo, tu energía es contagiosa. Por eso es algo sutil, delicado, porque se forman cadenas energéticas con la intención de una sola persona. Pon atención en el siguiente ejemplo: Un muchacho que trabaja en un restaurante como mesero, tiene una fuerte discusión con su mamá antes de salir de casa, así que llega a trabajar con un estado de ánimo totalmente negativo. Esta energía atrae a otras que son iguales, que también están cargadas de enojo, así que en una de las mesas se sienta un señor bien vestido, que también trae problemas de su hogar y que está muy enojado aunque no lo parezca. Al mesero protagonista de la historia, le corresponde llevar la comida a la mesa de este señor y cuando lo hace no sabe cómo o porqué se voltea el plato de sopa, que inmediatamente mancha la ropa del hombre y deja el lugar muy sucio. Como es natural, este hombre al cual le cayó la sopa encima, le dice cualquier cantidad de cosas al muchacho y éste también responde para defenderse. Entonces aparece el dueño del restaurante y le explica al cliente enojado que fue un error humano y que no tiene derecho de ser tan grosero. El cliente lo golpea por atrevido. El restaurante tiene varias mesas llenas de otros clientes que también toman partido y los golpes van y vienen. La policía llega, se lleva a los involucrados para arreglar la situación en el sitio que corresponde. El restaurante cierra. Las personas que acostumbran comer en él y que trabajan en las oficinas cercanas, se sienten agredidas por encontrarlo cerrado y piensan que se quedarán con hambre, que todo es culpa de __________, que por eso siempre llegan tarde a todos lados. Regresan hambrientas a su oficina porque no hay otros lugares donde comer ya que ese restaurante es el único y además se les hizo tarde. En el fondo tal vez ni deseen comer para poder descargar aún más su ira reprimida. (No te cuento lo que sucedió en las oficinas porque sería muy extenso, pero si puedo decirte que las palabras que se dijeron en el hogar de un muchacho, a primera hora de la mañana fueron el detonador de todo este conflicto).
Alguien dijo que la mejor manera de ganar una discusión es evitándola; pero a veces no es tan sencillo. En ocasiones una palabra puede detonar recuerdos tan dolorosos que estaban sepultados por capas y capas de represión, que tal vez no sea fácil comprender la actitud hostil de alguien, de manera que es posible que no podamos detenernos e iniciemos una gran batalla verbal. La razón del enojo no es la que creemos, el verdadero motivo de la ira se encuentra dormido, mientras una palabra funge como gatillo para desencadenar nuestras respuestas violentas. Si esto te sucede con las palabras que escuchas de los demás, si no puedes evitar detenerte a tiempo, si te enojas por la ironía de alguien, apruébate. ¿Quién más que tú, sabe cómo has vivido? ¿Quién más que tú sabe por qué eres explosiva y lo que has tenido que pasar? Nadie. Y en la medida en que te ames, tu enojo irá disminuyendo. No te digo que hagas de tu oficina un campo de batalla y que luego te apruebes! Yo te invito a comprender el origen de una discusión, antes de que tome lugar y que si se sale de tus manos el conservar una actitud pacífica porque las palabras que escuchaste tocaron fibras muy dolorosas de tu ser, por favor no te reproches o te critiques, ahí sí, compréndete. Todos pasamos por este tipo de experiencias y ho’oponopono no intenta reprimirte aún más, su objetivo es que te ames como eres porque detrás de esas emociones que tal vez no expresas de manera ideal, hay escondida una bendición; detrás de tus guerras hay una lección, todas las experiencias dolorosas nos dejan grandes enseñanzas, si así elegimos considerarlo. Ahora sabes que si alguien te dice algo ofensivo, no se trata de ti, nunca es personal, se trata de un asunto no resuelto en su propia vida, lo cual de alguna manera te involucra pero no en la forma dolorosa que tú crees. Ahí existe una memoria por borrar, así que simplemente te dirás: “Me amo”.
Considero que hay una gran diferencia entre tolerar y soportar. Cuando toleras sabes que lo que sientes o percibes es más tuyo que de los demás, así que no eres víctima. Cuando soportas algo, consideras que tus derechos están siendo violados y que alguien ha abusado de tu buena fe, en pocas palabras eres víctima. Y el victimismo es falta de amor por ti, pero no te preocupes, no estás sola en esto, porque todas estamos en la misma escuela; ahora ya sabes que esas personas con las cuales quizás te encuentres el día de hoy, también se consideran víctimas, también necesitan ayuda y cuando te agreden con sus palabras es cuando más necesitan de ti.
Las palabras de aprobación, amor y afecto que diriges hacia los demás, son como una chispa de luz que toca el alma de esas personas que son parte de tu realidad. Así que cuando la luz se da para ellas, también se da para ti. Estamos aprendiendo a crear una relación estable con nosotras mismas y paso a paso lo estamos logrando. El diálogo interior que sostienes contigo puede ayudarte a construir el mundo que deseas. Ese diálogo es aquella vocecita que sale cuando estás descuidada, aquella que te dice que mientes al decir que eres feliz, es ese sonido que te dice muchas veces que aún continúas enferma o que no saldrás adelante con tus pagos, es aquella que te desafía a que busques más respuestas en ti, aquella que ahora te pone a pensar y a decidir si podrás lograrlo esta vez. Y yo sé que si. Elige tener una conversación más bonita contigo, elige hablarte con más afecto, tal como si fueras tu nueva mamá o tu nuevo papá, considero que estás lista para ser madre o padre de la niña que aún eres. Lo estás logrando porque al fin y al cabo, es toda esa sensación de incomodidad e impotencia la que origina escritos como los míos ¿verdad?.
Un abrazo y hasta pronto,
Vivi.
pd. Te recomiendo un rato feliz, mira la película “Yes man” con Jim Carrey