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miércoles, 18 de julio de 2018

La única devoción que sana la adicción. Por Jeff Foster




LA ÚNICA DEVOCIÓN QUE SANA LA ADICCIÓN
El significado más profundo de la palabra 'adicción' es...'devoción'. ¿A qué o quién somos devotos?
Cuando nos sentimos mal, cuando el 'ser indigno', 'el fracasado', 'el poco amado' nos visita, cuando nos sentimos adormecidos y desconectados y faltos de alegría y pesados, cuando nos sentimos ansiosos o tristes o tenemos un zumbido de pensamientos en la cabeza, podríamos habitualmente recurrir a una 'dosis' - una persona, sustancia, un objeto o experiencia. Agarramos un cigarrillo, o una botella de vino, o comenzamos irreflexivamente a buscar nuestra tienda favorita en internet, gastando dinero que quizás ni siquiera queremos gastar. Parecemos perder temporalmente nuestros límites sanos, nuestra habilidad de decir 'no' y cuidar de nosotros mismos.
O escapamos hacia nuestros pensamientos, fantaseando,
rumiando, planificando, o sólo buscando a alguien a quien culpar. Pensar demasiado puede ser una adicción. La ira puede ser una adicción. 'Mantenerse ocupados', 'nunca detenerse' pueden ser adicciones. La práctica espiritual puede ser una adicción. Buscar la iluminación es una adicción para muchos.
El sentimiento incómodo nunca se reconoce. Sólo nos distraemos a nosotros mismos...por un tiempo, buscando un estado alterado o 'elevado'. Todas las adicciones son distracciones de los pensamientos, sentimientos y sensaciones incómodos. Una devoción a lo externo, a expensas del Ser.
Existe otra posibilidad. El ir adentro. Volverse y enfrentar al 'indigno', el dolor, el aburrimiento, el corazón roto, la herida viva. ¡Y sentir el impulso de escapar, también! ¡Incluso esa parte es sagrada! Incluso el impulso de correr lejos de nuestros sentimientos no es algo equivocado o malo. Lo importante es que traigamos atención a nuestra experiencia presente. Permitir todos los pensamientos y sentimientos, todas las imágenes en la cabeza y sensaciones del cuerpo. Empapar nuestro deseo (por el cigarrillo, el encuentro sexual, la persona, el 'elevarse') con atención, la cual es amor. Sólo por un momento, no actuar en consecuencia o reprimirlos - si no observarlos.
¡Bañar nuestro deseo con el deseo de conocer nuestro deseo!
Recuerda tu verdadera devoción: ¡A la vida! ¡Una devoción a enfrentar toda la vida a medida que surge en ti! Cada brillo de sensación. El dolor en el corazón. El revoloteo en el vientre. El sentimiento de vacío en el plexo solar. ¡Hazte devoto/a a estos amigos! No hay una cantidad de devoción a la comida, alcohol, drogas, sexo, internet, que te satisfará realmente, te hará feliz, o 'reparará' esta herida de vergüenza y vacío.
La adicción es gradualmente sanada (la devoción a cosas externas es rota) a medida que comenzamos a hacernos devotos a nosotros mismos, conectando con nosotros cuando estamos sufriendo y perdidos y sin una base. A medida que nos permitimos SENTIR. A medida que encontramos el coraje de respirar en nuestra incomodidad. A medida que bajamos el ritmo, permanecemos en el presente cuanfo sentimos ganas de irnos a la Tierra Prometida.
A medida que nos volvemos devotos a estar conscientes, devotos a la devoción misma, adictos a la Presencia, podríamos comenzar a darnos cuenta de que ya no necesitamos el cigarrillo o el alcohol, porque ya tenemos - y somos - aquello que anhelamos.
- Jeff Foster