Es tan humano y natural querer resolver nuestros asuntos pendientes a través del pensamiento. Es tan aparentemente lógico dedicarnos a pensar y a pensar y a pensar sobre cómo solucionar aquello que nos preocupa, que inconscientemente lo hacemos. Parece que tenemos tatuado que problema es igual a solución con exceso de pensamientos. Es automático. Pero ¿qué pasa en realidad? ¿puede el pensamiento arreglar las diferentes situaciones que vemos como un problema?
Muchos de nosotros tenemos dinámicas internas con las que nos sentimos muy mal, y la mayor parte de este malestar es auto-provocado. Por ejemplo, el adoptar una actitud de víctima (como que alguien o algo tiene la culpa de mi descontento) o estar celoso de los que sobresalen y luego auto-castigarnos por sentirnos así. Esto no sucede porque uno lo quiera, sino porque tenemos una programación que quedó grabada en nuestro sistema nervioso que se repite en automático, y como creemos y alimentamos esta forma de actuar, sigue repitiéndose. Pero tenemos buenas noticias, ¡es posible cambiar!Fue mi sufrimiento el que



