Gracias

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lunes, 12 de septiembre de 2011


Silvia Patrono entrevista en exclusiva para CreandoTuVida al
Lic. Carlos González
 
Divulgador de los Nuevos Paradigmas Científicos


El Lic.  Carlos González es un pensador creativo, agudo observador de la vida, entusiasta amante del autoconocimiento y el empoderamiento personal.  Ésta es una entrevista que no puedes dejar de leer por muchos motivos que irás descubriendo a medida que la vayas leyendo.  Espero que disfrutes esta nota tanto como yo disfruté al realizarla. Silvia Patrono
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"Cuando afrontas un problema desde el corazón ganas siempre,
porque en él no hay perdedores"
Carlos González
Carlos González es licenciado en Ciencias Físicas y Divulgador de los Nuevos Paradigmas Científicos.  El Lic. González tiene 24 años de experiencia como maestro de matemáticas y física para adolescentes. Además lleva 14 años dando conferencias y talleres sobre crecimiento personal. También es autor de "Veintitrés maestros, de corazón", su primera novela , en la que narra las aventuras de 22 adolescentes y su maestro en la búsqueda del empoderamiento: todo un salto cuántico en la enseñanza. 

Silvia Patrono-¿Por qué dejaste el camino de la enseñanza oficial? Por enseñanza oficial me refiero a la educación en una escuela media tradicional.
Carlos González-
 Todo en mi entorno y en mi interior indicaba que había terminado una etapa en mi vida. El ambiente era asfixiante para mí, pues me veía obligado a hacer cosas en contra de mi sentir, entrando en contradicción con lo que yo estaba tratando de comunicar a mis alumnos. El no ser un ejemplo de lo que trataba de enseñar me convertía en un falso maestro. Me marché para poder desplegar libremente mi autenticidad, por respeto a mi propio ser. A esto debo añadir que me sentía “embarazado” de nuevas ideas, necesitaba darlas a la luz. Siempre he sido un amante de la divulgación, la vida me daba una oportunidad para poder ejercerla como profesional.
S.P.-¿Qué significa ser  un divulgador del Nuevo Paradigma Científico?
C.G.-
Occidente, fascinado por la materia, creó la Física para investigarla. El método científico catapultó los logros, permitiendo un desarrollo tecnológico como nuestra historia conocida no ha registrado jamás. Cuando la Física traspasó los límites del átomo, la materia desapareció ante sus ojos, por lo menos, la idea que se tenía de ella. El materialismo, que hasta entonces había sido el espacio creador de todas nuestras ciencias experimentales, fue trascendido, y por  primera vez el investigador se encontró fuera del espacio seguro de los estamentos que le habían cobijado hasta entonces. Esto hizo que muchos de los físicos fundadores de la Cuántica llegaran a tener crisis existenciales. Poco a poco, se fue descubriendo que el observador no se podía separar de lo observado; que había algo sutil que los conectaba.  Se desveló la existencia de un mundo más allá de nuestros sentidos físicos: el universo de la conciencia. Ésta era la creadora de todo lo visible. La Ciencia de la Conciencia había nacido. Los  conocimientos que abarca constituyen los Nuevos Paradigmas. Esta nueva ciencia, que englobaría también todas las anteriores, trae consigo un gran regalo: nos convierte a todos en científicos, por el simple hecho de que el laboratorio para investigar nos acompaña siempre a todos los humanos: es nuestra propia conciencia. Imaginemos por un momento el potencial inmenso que poseería una sociedad donde todo el mundo fuese un investigador, y además en la que todos los conocimientos estuviesen integrados en el marco de la conciencia. Cosas como la competitividad carecerían de todo sentido, estaríamos ante una humanidad capaz de realizar todos  los sueños que se propusiera. Divulgar estas posibilidades constituye una parte fundamental de mis sueños, y fue el impulsor que me llevó a encerrarme durante nueve meses, toda una gestación, para escribir “Veintitrés maestros, de corazón”

S.P.-Tú has dicho que en la enseñanza tradicional se crean víctimas. ¿A qué te refieres?
C.G.-
La educación actual está diseñada para mantener un sistema basado en el materialismo, y tiene por tanto un concepto der ser humano muy limitado. Los potenciales que encierra cada persona en su interior son sepultados por creencias que se visten de verdades. Así, el espíritu científico es sustituido por el cientifismo y la espiritualidad por religiones, agnosticismo, ateísmo o simplemente se ignora. Todo el sistema va separando, poco a poco, al alumno de su esencia, y por lo tanto alejándole de su poder. Esto crea una inseguridad existencial que se trata de suplir habitando creencias y, en consecuencia, pasando el poder a la mente programada. Como ésta se encuentra desconectada de nuestro sentir más profundo se crea una sensación de aislamiento, que tratamos de mitigar con relaciones basadas en la necesidad y que, tarde o temprano, terminan atándonos y generando conflictos. El victimismo es consecuencia de todo esto, que se puede resumir en no sentirnos los dueños de nuestra vida. Desde esta perspectiva, la educación se convierte en una forma de adiestramiento que alimenta al sistema, pero que desnutre a la persona.



Lic. Carlos González
S.P.-¿Crees en la Ley de Atracción?
C.G.-
Como toda ley no tiene sentido pleno sin tener en cuenta su relación con las demás, incluso con las no descubiertas por nuestra mente. Eso hace que muchas veces parezca no funcionar. Si la convertimos en una mera creencia y tratamos de aplicarla, lo haremos desde la mente programada y por lo tanto su alcance estará muy limitado. También influye desde dónde viene el deseo que queremos realizar a la hora de aplicar la ley. No es lo mismo que nos mueva el miedo a unas circunstancias que ir en pos de nuestros sueños. Si el deseo proviene de nuestro corazón, de más allá de nuestros temores, la fuerza que se genera es inmensa y el único obstáculo que podemos encontrar son nuestras creencias limitantes. Trabajar éstas es fundamental, porque el “Boeing” de nuestros sueños necesita una amplia pista de aterrizaje en nuestra mente.

S.P.- ¿Cómo se puede empezar a enseñar matemáticas desde una perspectiva más holística? ¿Piensas que los nuevos maestros de matemáticas están abiertos a este cambio?
C.G.-
 La geometría y su expresión numérica, el cálculo y el álgebra, son los moldes que emplea la naturaleza para crear el mundo material. Por eso, cuando lo estudiamos descubrimos leyes matemáticas. Pero hay mucho más, las matemáticas son también carreteras de la conciencia, que nos permiten descubrir mundos sutiles en nuestro interior. Esto explicaría, por ejemplo, que las formas puedan sanar o que un mandala pueda cambiar nuestro estado de conciencia. Por eso se convierten en una materia imprescindible en una educación holística.  Los maestros para poder asumir esta visión necesitan de un cambio personal de conciencia, no es posible que simplemente vayáis adquiriendo nuevos conocimientos. Es necesario todo un “salto cuántico”, es decir despegar de las creencias que nos mantienen atados al suelo, abandonar nuestra zona de falsa seguridad. Divulgar todo esto entre los maestros es de vital importancia en estos momentos. Éste ha sido uno de los motivos fundamentales para la celebración del “Congreso Niños del Tercer Milenio”, que tuvo lugar en Barcelona el pasado mes de abril. (http://ninostercermilenio.blogspot.com/ )


S.P.-Puedes hablarnos un poco sobre tu libro “Veintitrés maestros, de corazón – un salto cuántico en la enseñanza-“
C.G.-
Precisamente el libro lo escribí para mover a ese salto cuántico en lo personal del que hablábamos antes. No es un método a seguir, es una invitación a que el maestro sea auténtico en su clase, a que se deje llevar por su sentir, a permitir que las relaciones se hagan de corazón a corazón. Para ello debe aprender primero a reconocer sus creencias limitantes y a diferenciarlas de su verdadera esencia. Esto sólo se puede lograr sintiendo desde el ser, por eso el libro no podía ser un ensayo y tomó la forma aparente de novela. En realidad, hay un poco de cada género literario.

“Veintitrés maestros, de corazón – un salto cuántico en la enseñanza-“ 
por Carlos González

S.P.-¿Cómo es que aparecen estos distintos géneros literarios?
C.G.-
Justamente eso es lo que remarca la vocación holística de "Veintitrés maestros…” El libro también revela que la verdadera creación no nace en nuestra mente, sino más allá, en niveles sutiles de la conciencia. De ahí, que el cuarto capítulo trascienda la idea que tenemos formada de libro, y esta conciencia intente hablar directamente al lector. Siguiendo este hilo se plantea, de una forma un tanto velada, que en otras dimensiones de la conciencia, más allá del tiempo lineal, el lector es también autor de la obra. Todo esto hace de “Veintitrés maestros, de corazón” un proyecto ambicioso que trasciende el propio campo educativo, haciéndolo interesante a cualquier tipo de persona que esté interesada en el autoconocimiento y en el empoderamiento personal. Para mí es una fuente constante de enriquecimiento interior, ya que cada día recibo opiniones y sentires de lectores de todo el mundo. También me escriben muchos padres y maestros que me cuentan sus problemas e inquietudes. El libro sigue creándose, día a día.
S.P.-¿Por qué 23 maestros? ¿Pudieron haber sido 11 o 16? ¿Es importante o necesario que fuera un número impar?
C.G.-
 El nombre me vino desde el sentir, incluido el número. Luego, con la mente he jugado a entenderlo, ésta disfruta descifrando; el misterio es un alimento para ella y a mí me encanta tenerla bien nutrida. Lo primero que pensé es que veintitrés es el número de parejas de cromosomas del ser humano, lo cual lo relaciona con el potencial genético, con las posibilidades infinitas de la vida. Sin embargo, siento que hay razones aún más profundas para que sea ese número, dejo en manos de los lectores el seguir investigándolo, es un libro abierto… Hay una anécdota curiosa, en la línea de la magia que envuelve a la obra.  Una persona me escribió contándome que había tenido un sueño muy intenso sobre el número 23. Hasta tal punto quedó impresionada que echó mano de Google y comenzó a investigar la cifra misteriosa. Finalmente, fue a parar al libro y quedó absolutamente perplejo.  


S.P.-Uno de tus talleres se llama “Perdiéndole el miedo a las matemáticas”. Supongo que debe ser bastante popular. ¿Qué propones?

C.G.- Las matemáticas al enseñarse sólo desde su aspecto intelectual y, además, ser muy frecuentemente empleadas para hacer una valoración de la inteligencia del alumno, se han convertido en el “coco” de las asignaturas. El taller arranca del hecho de que las matemáticas han sido, para un gran número de personas, una forma de propiciar su desvalorización, su inseguridad e incluso su falta de perspectivas académicas. Han creado una herida que es necesario sanar, contemplándolas desde una nueva perspectiva, que nos lleva a reconocerlas en nuestro interior, como parte de nuestra propia conciencia. Así, lo que antes nos “victimizó” ahora puede ayudarnos a empoderarnos. En el taller las matemáticas no sólo se piensan, también se sienten; y desde esta dimensión holística no hay personas menos dotadas que otras. En definitiva, se trata de ayudar al empoderamiento de la persona.

Lic. Carlos González

S.P.-¿Hacia dónde crees que está yendo la educación escolar en general en estos momentos? ¿Sientes que hay cambios?
C.G.-
 Hacia ninguna parte, sólo da vueltas sobre sí misma; precisamente esa falta de sentido es su principal problema. A nivel de corporación, el cambio es insignificante. Estamos en la etapa de un despertar personal que se va traduciendo en encuentros entre nosotros, y en la creación de grupos que deben funcionar con el ejemplo. Para acelerar el proceso del cambio es muy importante la divulgación y el acceso a los medios de comunicación. Hasta que no se logre un cierto impulso popular, los políticos no tendrán ningún motivo para actuar desde las instituciones.

S.P.-¿Estás escribiendo algún libro? 

C.G.- En estos momentos me dedico a la divulgación en los medios de comunicación, en mi propio blog , a través de talleres y seminarios y en un grupo de educación holística al que pertenezco. Estoy también buscando editor para “Veintitrés maestros...” en su versión en papel. El libro ha sido solicitado en varias librerías que me han llegado a telefonear a mi propio domicilio, son numerosos los lectores que quieren sentir con su tacto la obra, pero las editoriales que he visitado la han catalogado de alto riesgo, lo cual pienso es todo un piropo para un libro que pretende cambiar la enseñanza de forma radical. Me siento “embarazado” de nuevas obras, pero desearía, antes de darlas a luz, poder tocar físicamente a mi primer hijo.