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viernes, 1 de junio de 2012

Mujeres de Dios. Por Vivi Cervera


Advertencia: lectoras y lectores sensibles o con creencias religiosas arraigadas, les comunico que este texto podría no ser lo que esperan.


 Hace un par de semanas navegando en Internet me encontré con un bello artículo sobre la amistad en un blog con una escritura impecable. Llamó tanto mi atención el estilo y la redacción, que empecé a recorrerlo y fue así como me llevé una agradable sorpresa! estaba en el blog de una chica escort (mujer que presta un servicio como acompañante y a la que usualmente se le llama prostituta) que en un estilo único combinaba la publicidad de su negocio con artículos cargados de humanidad, de realidad, de juventud, de pasión, de vida. Jamás había conocido a alguien así de brillante, de inteligente, de noble; por eso, después de leerla me convertí en su fan, porque en cada uno de sus escritos me encontré con la mujer que todos los seres humanos llevamos dentro.

Me agradó leer los comentarios tan

respetuosos de hombres y mujeres que visitan su sitio en busca de algo que va mucho más allá de un pasajero placer sexual o del natural morbo de la mente pensante. Me encantó saber que la vida está a favor de ella y que ni siquiera los vientos más fuertes han logrado arrebatarle la alegría a su corazón. Entonces me amé por haberla encontrado. En este escrito ella es parte de mi inspiración.

Cuando un alma decide tomar un cuerpo físico para nacer, crecer y vivir en este planeta, se echa a la espalda las cargas, las culpas y problemas de un mundo en caos. Y lo hace precisamente para limpiar todo esto a través de su propio Ser.

Hay muchas maneras de llevar a cabo una limpieza a través del trabajo: se puede ser bombero, policía, terapeuta, escritora, enfermera, plomero, celador, o también prostituta. De hecho, cuando se distribuyeron las labores en el cielo, fue fácil levantar la mano para llevar a cabo los oficios más comunes y “respetables”, pero para este último (el de la prostitución) era preciso tener una cantidad suficiente de amor en el corazón, más del que tú o yo pudiéramos llegar a sentir alguna vez.


Entonces llegó a la Tierra aquella mujer que por medio de encuentros íntimos con diferentes hombres, les “exorciza” y les libera de sus demonios; mismos que están representados por enojo, impotencia, soledad o dolor. Y el alma de ella en un acto único de compasión y de amor por el planeta asume la carga que ellos dejan para que no haya más daño del que ya vemos. Muchas de estas valientes almas logran reponerse de esto, y edifican una vida muy por encima de todo el lodo que hayan podido pisar. Algunas otras no lo logran por su misma sensibilidad y por esto su servicio aquí llega a ser muy corto. Tanto estos hombres como estas mujeres están trabajando por lo mismo: el impulso de la limpieza del planeta.


(Sonrío). Me acabo de dar cuenta de que estas letras me buscaban desesperadamente. Hace algunos días una amiga me preguntó: ¿Qué opinas de la prostitución? Y le dije que desde mi punto de vista hay dos clases: a la primera se le suele definir como el oficio más antiguo de la humanidad y consiste en que una mujer (en este caso) venda su cuerpo a cambio de dinero. Esto es un trabajo, un negocio. La segunda clase es invisible ante el ojo humano común, ya que tiene que ver con vender tu energía a cambio de dinero o seguridad. Esto es autoengaño.


El otro lado de esta historia y segundo caso en mención aparece con el arquetipo de la prostituta (Contratos Sagrados – Caroline Myss), según el cual, un ser humano se prostituye (o se vende) con la necesidad de poder o con la necesidad de una seguridad para vivir. Ejemplo 1: La mujer que continúa viviendo con su marido pese a que ya no hay amor entre ellos, únicamente por la seguridad económica o la apariencia social que esto le genera. Ejemplo 2: El empleado que detesta el trato de su jefe y que permanece en la empresa porque necesita del sueldo para mantener a sus hijos. Ejemplo 3: Cuando la necesidad de obtener dinero lleva a alguien a realizar un trabajo carente de honestidad, como sobornos, chantajes, etc. Ejemplo 4: cuando alguien mantiene una relación que le hace daño para evitar la soledad.


Estos comportamientos que estamos casi obligados a experimentar, generan pérdidas constantes de energía, las cuales encajan perfectamente con el llamado arquetipo o modelo de la prostituta. Tu espíritu así lo interpreta, tu energía así lo manifiesta, tu mente así lo percibe. ¿Cómo? En parte, a través de espejos tan valiosos como el de esa mujer con el rostro pintado, zapatillas altas, falda corta y mirada sugestiva que desde una esquina o desde cualquier otro espacio, negocia con su propio cuerpo mientras nos permite observarnos en ella.


¿La prostitución es buena o mala? Ninguna de las anteriores. Es parte de la vida, es lo que tú y yo nos comprometimos a mirar y a experimentar (de una u otra forma) para poder aceptar nuestra propia oscuridad. Es una proyección mental, individual y personal que sólo nos deja en claro que para ejercer la prostitución (tal como se le conoce) no sólo necesitas un cuerpo, también es preciso tener alma de mujer.


En años anteriores y en la cafetería que me vio nacer como escritora, en muchas ocasiones compartí mi mesa de trabajo con un par de hermanas, mujeres que se quedaron en mi corazón para siempre, y con las que compartí silencios, vivencias y risas en medio de un respeto absoluto. Una de ellas estaba ahí, porque había dado a luz en el hospital de en frente a un bebé que estaba grave. Entonces un día me pidió que fuera la madrina de su hijo, porque él se estaba muriendo y ella no quería que se fuera sin ser bautizado y sin la bendición de Dios. Yo crucé la calle y firmé ese papel. El bebé falleció. Sólo entonces pude llegar a comprender que detrás de ese maquillaje, o de ese rostro cansado y golpeado por la vida, siempre hubo un corazón dispuesto a confiar. Es por ellas que mi artículo en el día de la mujer se titula MUJERES DE DIOS, porque ¿Quién si no Dios asumiría lo que ellas?


Mujeres de Dios, les amo! Gracias por leerme.


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