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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Aferrándose al resentimiento o sembrando la paz



ISHANOSHABLA Foto: Isha.


Estamos ya en esas fechas que nos sensibilizan de manera extrema. Nos traen una serie de sentimientos por seres queridos que perdimos y ya no estarán, o por aquellos que estarán y en algún momento desearíamos no ver. En vez de una reunión unidos en paz, generalmente guardamos recuerdos de los conflictos pasados, que reactivamos y que perdurarán hasta una próxima fecha.

Los seres humanos tenemos la tendencia de guardarnos todo lo que sentimos, y cuando nos llega al cuello, sale todo junto de una forma que hiere y que no sirve, muchas veces catapultado por el alcohol y disparado abruptamente por una tontería. La explosión trae todo el resentimiento y la necesidad de ser uno el que tiene la razón.
Cuando te aferras al resentimiento, en realidad te estás dañando a ti mismo, y es muy importante que puedas ir hacia dentro y sientas absolutamente todo, porque una vez que dejes de aferrarte a su carga como si fuera algo precioso, vas a soltar. Podrás dejar ir los juicios y lo que eso te produce, podrás dejar ir todo.
Durante la vida todos creamos eso, es parte de la dualidad. Tenemos personas a quienes amamos, otras a quienes odiamos, personas que nos han tratado bien, otras que fueron rudas, personas que nos han abandonado, traicionado, personas en quienes nosotros confiábamos y nos han robado, todo esto sucede, así es la vida.
Y ¿por qué la vida es así? Porque es una ilusión de dualidad, y justamente eso es lo que la ilusión crea: la desconfianza, el miedo, las protecciones. Eso nos sucede a todos los seres humanos.
Esa protección es la que nos impide recibir el amor. Entonces es muy importante que vayas hacia dentro de ti con la intención de dejarlo ir, porque si te sigues aferrando a eso, la única persona que sale lastimada eres tú.
Y vas a seguir siendo lastimada porque no estás tomando responsabilidad, y yo sé que en algunas circunstancias es impactante, pero es muy importante que aprendas a amarte completamente a ti mismo y dejes ir eso de una vez por todas.
No se trata de fingir; se trata de sentir, mover la carga de lo que sientes y dejarlo ir. No se trata de pretender que está bien si aún no lo está, pero sí de tener la intención, y así lo soltarás.
Se puede dejar ir todo: los mayores engaños y traiciones, la violación física, las cosas más horribles del pasado, las puedes dejar ir.
¿Por qué puedes? Porque tú no eres eso, tú eres el amor, tú eres esa vibración, ese vacío. Tú eres esa vibración que puede permitir que todo te traspase sin tocarte. Y a veces, esas cosas sobre las que estás resentido son justamente aquellas que más te han empujado a crecer.
Y en esta oportunidad, una vez más, podemos elegir.
Podemos elegir el miedo o podemos elegir el amor. Y yo siempre te recuerdo que “tu eres lo que eliges”.
Entonces, ¿qué quieres ser? La perpetuación de un pasado que duele, o la más alta expresión del ser humano en cada momento?
Cuando las expectativas vengan en estos días a tu mente, en lugar de engancharte con la historia del pasado para justificar un viejo sentir, tráete a este momento y pregúntate, ¿Qué elijo? ¿Qué quiero ser? ¿Miedo o amor?
El miedo opera en forma automática, pero el amor es quien realmente eres.
Y juntos, así, vamos creciendo al encuentro de la paz interior que nos permitirá crear un mundo que lo refleje. Que estás celebraciones de Fin de año nos encuentren compartiendo en el mejor lugar que podemos estar, nuestro corazón. Hasta la próxima.