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jueves, 2 de octubre de 2014

Auto engaño. ¿Por qué nos mentimos?. Por Viví Cervera

El otro día leía en la publicación de un sitio web, que las personas que padecen de ciertas enfermedades mentales, acostumbran a auto engañarse. Y de inmediato me dije: “No es verdad”. No sólo ellas se auto engañan. Eso lo hacemos todos los seres humanos casi que obligatoriamente, con diferencias en las formas únicamente.
¿Por qué nos auto engañamos?
Porque es una “necesidad” física y emocional.
Primero: el ojo tiene un punto ciego.
Segundo: El auto engaño “protege”.
Descubrí lo del punto ciego en el fabuloso libro de Daniel Goleman: “La psicología del auto engaño” y a partir de ahí entendí porqué nos decimos mentiras y por qué huimos de la realidad como si no tuviéramos más opción.
Presta atención
a la siguiente imagen que contiene una circunferencia negra y un signo más. Presta atención a los pasos que has de seguir para que compruebes que el ojo tiene un punto ciego:
1. Ahí sentada mirando la imagen, cierra tu ojo derecho.
2. Observa el signo más, con tu ojo izquierdo.
3. Sin dejar de mirar el signo más con tu ojo izquierdo, acércate lentamente a la pantalla. Aléjate lentamente de la pantalla. En algún momento (sin dejar de observar el signo más) notarás que por un lapso desaparece la circunferencia negra.

Gracias, eso es todo.
Es por eso que nos auto engañamos.
De ahí vienen por ejemplo, los problemas de la vista (entre otros). Se nos ha dicho que es porque con la edad llega el desgaste, pero no es la edad, sino el auto engaño. Si este no existiera, podríamos llegar a los 90 años de edad sin utilizar gafas o lentes.
Goleman va más allá en su libro. Allí describe un episodio de tiempos pasados en el cual un niño afroamericano era atacado por un hombre blanco, en un lugar público que en ese momento estaba lleno de afroamericanos. Pero ellos no defendieron al niño, se quedaron atentos con sus asuntos allí, como si nada. Fingieron creer que nada había sucedido. El hecho quedó impune. ¿Fue culpa de alguien?
Bajo una mirada realista, no. Ni siquiera del atacante. El también se estaba auto engañando. Tampoco de los testigos. Es biológico. Lo acabas de comprobar. En nuestra anatomía, en nuestra mirada hay un punto ciego, algo que muchas veces nos impide ver el mapa completo, algo que si lo vemos con recelo es una trampa humana, pero que si lo vemos con dulzura, es tan sólo la protección de la niña y del niño que todos los adultos llevamos dentro.
La otra función del punto ciego del ojo es protegernos de la dureza de la realidad. Cuidarnos de sucesos que de momento y por las razones que sean, no creemos que nos sea posible enfrentar.
La corrección del punto ciego: aceptación de lo que ya sucedió. O sea amor. Esto no quiere decir que seas apática con tu realidad, sino que perdones los aparentes límites que te impone tu mente o tu anatomía.
Estamos aquí para amar lo que es. Y si una inteligencia superior a nuestra mente, creó cada instante como es, y nos creó así, tal como somos, entonces respetemos eso sin juzgarlo. Ese es en mi opinión, el primer paso para ver con claridad, para ver más que con los ojos, con el corazón.
 No interfieras. Deja que suceda. Y si interfieres, también deja que suceda.
¿Me hice entender?
Espero que sí.
© Todos los derechos reservados. Vivi Cervera 2014.