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sábado, 9 de junio de 2018

Sobre la resistencia. Por Mabel Katz

Aloha,


         "El agua no resiste, el agua fluye. Cuando sumerges tu mano en ella, todo lo que sientes es una caricia"

                             Margaret Atwood


¿Alguna vez te has detenido a pensar, qué es lo que te impide vivir la vida que quieres vivir?

Hazle esa pregunta a miles de personas, y no me sorprendería si obtienes muchas de las mismas respuestas: más dinero, más tiempo, más energía, a alguien que crea en mi o me ayude en mi viaje. Es la frase "Si tan solo pudiera encontrar la forma de hacer mis sueños realidad".

Bueno amigos, probablemente sepan lo que voy a decir. Lo que nos impide alcanzar la felicidad, la paz y la prosperidad es nuestra resistencia a la vida.


La resistencia es una poderosa fuerza de la mente, cuyo único propósito es evitar que te conozcas a ti mismo, descubras tu divinidad y vivas el momento.

La resistencia es aquello que nos impide tomar medidas, unirnos a la vida, abrazar el cambio, decir que sí y tomar las decisiones que mejorarán nuestras vidas.

Por supuesto, hay todo tipo de formas en las que se revela la resistencia. Puedes reconocer algunos. Se muestra como la autocrítica, la procrastinación, la insuficiencia, las excusas, la evasión, la negación, la ira, la terquedad, y sobre todo el miedo. Resistencia es lo que sucede cuando dejamos que nuestra mente controle nuestra vida en vez de que lo haga nuestro Espíritu. Cerramos el flujo de la vida.

Afortunadamente, hay otro camino, uno más elevado.

Lo primero que reconoceremos en ese camino, es que la resistencia es un producto de nuestro intelecto, que ocurre cada vez que elegimos creer que nuestra mente, sabe más que el Espíritu. Para vivir en el camino de menor resistencia, debemos aprender a permitir que la vida pase a través de nosotros, sin esfuerzo, con gracia, y con una profunda conciencia.

Dejar de tener juicios o nociones preconcebidas, acerca de cómo debe ser la vida. Dejando de resistirse tanto al pasado y al futuro, soltando y dejando que Dios te ayude a entregar la vida, hasta que no haya nada más a qué resistir. Se llama vivir en el momento.

Es aquí, en este estado de no resistencia, en el que dejaremos de lado todo el estrés, tensión y problemas. Es en este estado, donde la gracia y los dones de la existencia, fluirán sin esfuerzo en tu vida.

El camino de menor resistencia es el único que conduce directamente a la paz, la felicidad y la prosperidad.

Con amor,

Mabel