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viernes, 8 de enero de 2016

Atados a una determinada creencia sobre nosotros mismos. Por Isha

A menudo nos encontramos con bloqueos en nuestro proceso de crecimiento. Son básicamente culpas que arrastramos, culpas silenciosas.  En este estar atrapados en un comportamiento o respuesta pasada que no hemos podido cambiar, jamás estamos en el momento presente, jamás sentimos que merecemos aquello que, si es bueno, viene hacia nosotros. Por lo tanto, no creamos aquellas oportunidades o experiencias que querríamos vivir. Para vivir realmente es necesario fluir, y para aprender a fluir, es necesario confiar y abrirse a recibir, pues la vida siempre nos está enviando lo mejor.  Y por sobre todas las cosas, decir SÍ al cambio. Para poder recibir lo nuevo que está llegando o que ya está siendo, tengo que dejar ir lo que antes estaba en su lugar: lo viejo, todo aquello que no me está sirviendo para ser feliz.
Por ejemplo, quiero crear abundancia material en mi vida, quiero eliminar la sensación de escasez permanente. ¿Cómo  hago esto? Primeramente, más que una idea o un deseo que tienen que activarse, es un estar vacío de toda sensación de no merecimiento, es estar lleno de un SÍ a uno mismo y abierto a recibir, es descubrir lo abundantemente ilimitado que eres adentro. Sí, aunque no lo pienses, la abundancia está, pues es la vida misma fluyendo a través de ti, sosteniéndote en tu evolución.
Cuando te entregas a aceptar esto, pareciera que la abundancia externa es especial, pero no lo es, es sólo energía. Pero es una energía que mereces, y que además tienes la capacidad de dar.  También es necesario dejar ir la idea de que es especial, porque en realidad es nuestra idea de ello lo que la hace “especial”. No es especial, es sólo energía.
Alguien puede tener todo el dinero y el éxito del mundo y sabemos que eso no le va a comprar el amor. Y vemos a diario casos de personas que arruinan sus vidas, pues el tener todo les hace sentir aún más el vacío, y buscan llenarlo donde nunca lo podrán encontrar.  El amor es interno, es una fuerza interior que sólo lleva una dirección, y no es algo que se pueda comprar, no es algo que uno pueda obtener seduciendo. No se puede obtener en ningún otro lugar que no sea dentro de ti allí, en lo profundo de tu corazón.  Es así que cuando uno descubre el verdadero significado, se libera de esas culpas, de esos impedimentos - que son sólo ideas y creencias, juicios y prejuicios -  y encuentra el verdadero camino del ser: un ser que cambia, que fluye, que crece, que evoluciona. Y con esa misma energía que antes nos frenaba la experiencia de la vida, ahora permitimos que esta  abundancia interna de amor y de dicha, se manifieste en el exterior también.
El logro de esto, si es lo que estás buscando, requiere un enfocarse absolutamente en descubrir el  tesoro más importante que uno tiene. Con esta disposición es que todo se transforma muy rápidamente y sin apegarse a los resultados externos.  Es inevitable que si te apegas al resultado, tu foco no está aquí ni ahora - que es el único lugar donde puedes encontrar lo que buscas - estás más adelante, en el futuro, en una idea que corre como un potro salvaje pero que no sabe adónde va, que quiere el resultado y se pierde de disfrutar el camino por donde paso a paso está caminando,  olvidando que el sendero siempre apunta al interior.
Descubrir la experiencia del momento presente en cada pequeña actitud, en cada actividad, en cada pensamiento, es darse cuenta primero de cómo uno se fue con la mente a otro lugar ¡y traerse! Así de simple. Pero como es un hábito de toda la vida, hay que ir una y otra vez eligiendo lo nuevo que uno quiere crear, y luego el surco del pasado pierde su fuerza y lo que  prevalece es eso nuevo.
Si observas a los niños… ellos no tienen apegos, ellos siempre están en el momento presente, y todo lo que quieren y necesitan simplemente se va presentando. Por ejemplo: si no hay una pelota de fútbol, no hace ninguna diferencia, se usa otra cosa, pues lo importante es  que de todos modos van a jugar con lo que sea, y lo importante para ellos es que se van a divertir de la misma manera con cualquiera de las dos cosas. Pero cuando uno tiene una idea fija de lo que necesita para ser feliz, es como si persiguiéramos el viento, porque no es verdad, no necesito nada para ser feliz, lo único que se necesita para ser feliz es lo que uno tiene en este momento, si necesitase algo más, lo tendría. 
Así que el punto aquí es que hay que sanar la carencia interna, sanar el apego de cómo las cosas tendrían que verse. Es  preciso dar gratitud y alabanza por lo que se tiene, en lugar de enfocarse en lo que falta. Porque una vez que uno ha logrado cultivar un lugar de abundancia interna estable, todo lo demás viene, porque entonces uno da  abundantemente. Yo siempre he creado todo lo que quería, pero trabajaba tan duro, siempre fue así, tenía que trabajar tanto, siempre lo lograba porque soy muy testaruda, lo hago sí o sí, no importa, lo voy a hacer… ¿Me divertía mientras lo hacía? A veces, no siempre… ahora ya no tengo un apego externo, y todo viene simplemente, viene y va, pero eso ya no define mi felicidad. Explóralo y verás.

Hasta entonces.