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lunes, 18 de mayo de 2015

¿Quién Respira en mi?. Por Mila Gómez

¿Quién Respira en mi?





 ¿Q
uién respira en mí?  -
Pregunté a mi Guía "Francisco."

 Respira Aquel que te sigue a todas partes, que no te deja a sol ni a sombra a pesar de no dirigirle la palabra y que desconozcas su nombre. Es Aquel que aún cuando ya no existas, seguirá no sólo recordándote, también te espera para embarcarse en otra aventura contigo. Es Uno que te ha hecho la promesa de no dejarte perdido en las brumas de la locura. Y cuando comprende que por ti mismo ya no puedes avanzar, te da tregua a que reposes hasta
haberte restablecido. No temas que Él te reconocerá, igual que a todos a los que ha conocido, puesto que os desplazáis dentro del mismo viento, sujetos por la misma llama de la vela que sostiene El Espíritu.


 No hay pérdida posible para Aquel que respira en ti, y conoce el camino de venida y retorno de tantas veces que se lo has hecho repetir. Tú, sin embargo, sigues sin notar no sólo Su Presencia, sino, que en tu osadía de considerarte independiente, te has olvidado de cuál es Su función para contigo. Te ha dejado una pista en un miembro considerado por ti, de importante, aunque aquí también yerras de distraído, puesto que ignoras a que se debe que se colocara justo en ese punto concreto de tu cuerpo en dónde se halla, lo que tú nombras corazón. Préstale atención y te sorprenderá, eso que escuchas, es el eco de Aquel que respira en ti, ¡es tan profundo, sincero y fiel tuyo!, que recorre sin descanso uno por uno todo el consorcio de tu sistema para que tú, continúes divirtiéndote en un mundo que crees el único. Fíjate como tu cuerpo se mueve gracias a sus latidos, incluso cuando descansas en los sueños, continúa trabajando para ti, y eso sin que le prestes la mínima consideración. Piensa, que si, sin fijarte en la destreza de su acto consigue hasta hacerte bailar, ¿qué no hará por ti si lo escoges de aliado? Puedes empezar por acompañarle unos minutos al día, deteniéndote por su lecho con las manos, ofreciendo y recibiendo aire para el que nada exige.

 Lo que si le gustaría, notar en ti, que alguien te da vida, le gustaría que para variar, él fuese a lo primero que saludases, y después, durante el día, ya te iría cautivando. Y le gustaría, para que te sientas mejor, no demorases la presentación. Éste querido amigo, es el corazón, ese miembro tan valorado y que no tiene valor, y su color se asemeja a la vela de la llama que os mantiene juntos, es el que te acerca o aleja de Él mientras respira en ti. Y es a través del amor con que fue depositado en ti, te reúnes con todos los que Él conoce.


 Aprende que aparte de respirar en ti, también ama por ti, y el amor, es lo que le alimenta. Si en todos tus actos diarios por insignificantes que te parezcan, ofreces la mano generosa del aprecio, el aprecio torna al lugar de donde salió, es decir, al corazón, éste, al rebosar de alegría, no podrás por menos de sentir amor. El amor, que es un contagio beneficioso, se propagará por doquier, y quien respira en ti alojado en el corazón, se lo llevará a todos los que conoce. Cuánto más seas capaz de sentir amor por todo lo que tú presencia abarca, más luminoso se hará y mejor podrá respirar, si andas con tus rabietas, indecisiones y prejuicios, poco amor van a recibir aquellas personas y tareas a las que dedicas el tiempo. Y él te dará, lo que reciba.


 Si tu cuerpo enferma o resiente, se debe a que tienes alguna carencia, y por tanto, al no haber recibido suficiente alimento, no te puede dar aquello que crees te falta. Sin amor, el corazón se marchita. Lo veréis al ir envejeciendo y comprobar que os persiguen las dolencias y rostros de los traumas. Si tú alimentas al corazón con su alimento, el amor, sin olvidarte de su verdadera misión para contigo, mantenerte sano, el corazón te garantiza, que respirarás alegría y bienestar hasta el momento de reposar con Él.

Hoja del diario de; "Un viajero en el tiempo."