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lunes, 9 de marzo de 2015

Un Curso de Milagros para niños. Instituto Drago

Fecha de publicación: 05/03/2015 10:00


El mundo de Dios estaba en todas partes y lo era todo. El mundo de Dios estaba lleno de Amor y belleza. El mundo de Dios estaba lleno con la música de la felicidad. Los burbujeantes arroyos reían felizmente. La Luz del sol bailaba y parpadeaba. Los árboles susurraban su satisfacción.
Pequeño Cordero estaba en paz en el mundo de su Padre. Había cálida luz solar, agua fresca para beber y verde hierba para comer. Todos los animales vivían en Amor y hermandad. Su Padre estaba en ellos y a su alrededor. Él les hablaba en sus corazones.
Un día, Dios llamó a Pequeño Cordero: "Pequeño Cordero, necesito tu ayuda".
"Señor Padre", contestó Pequeño Cordero, "¿cómo puedo ayudarte?".
Y su Padre dijo: "Pequeño Cordero, tú eres perfecto y amoroso, tal como son todos Mis niños. Y cuando ellos están despiertos en Mi mundo pueden ver su perfección,
puesto que Yo los amo a todos y los he creado perfectos. Pero, a veces, Mis niños duermen, y cuando están dormidos sueñan, y en sus sueños olvidan Mi Amor. Olvidan que son perfectos. Olvidan a su Padre, quien siempre está con ellos y los ama.
"Tú, Pequeño Cordero, entiendes esto y puedes ver el Amor en todos tus hermanos. Ahora debes dormir y soñar. Sueña, Pequeño Cordero, pero en tus sueños recuérdame y ayuda a tus hermanos para que ellos también me recuerden. Enséñales que el mundo que creen ver es simplemente un sueño. Ayúdalos a despertar y a abrir sus ojos a Mi mundo Real, donde están el Amor y la felicidad".
Y Pequeño Cordero se llenó con el encanto y la paz del Amor de Dios. "Sí, Padre. Dormiré y soñaré. Pero recordaré que Tú estás siempre conmigo. Entraré en el mundo del sueño y ayudaré a todos mis hermanos a recordarte y a despertar a Tu mundo Real".
A medida que el sol se escondía suavemente detrás de los árboles, Pequeño Cordero se acurrucó cómodamente haciéndose un ovillo. La música de los pájaros e insectos sonaba dulcemente susurrando una canción de cuna, tranquilizando a Pequeño Cordero para ayudarle a dormir. Y en su corazón, oyó las palabras de su Padre: "Tú eres Mi Hijo, en quien me complazco. Tu trabajo ha comenzado. Sueña dulces sueños, Pequeño Cordero. Y en tus sueños despierta a Mis Niños para que recuerden Mi Amor por ellos".

EDITORIAL: OB STARE
AUTOR: Bette Jean Cundiff
ILUSTRADOR: Marilena Puzet Oprean
TRADUCTOR: Carlos Compte González
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