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domingo, 22 de febrero de 2015

La Ascensión me está matando... el Ego. Por Laura Foletto

lunes, 7 de enero de 2013
La Ascensión me está matando... el Ego

Y el sueño…  Escribo esto para compartir algunas cosas que me están pasando, en la intención de ayudarnos en este hermoso y fatigoso proceso (más información en ¿Qué es la Nueva Energía?).  Lo de fatigoso es poco decir, teniendo en cuenta los síntomas, estados de ánimo, cansancio y noches desastrosas que vengo sobrellevando desde hace más de diez años.

Comienzo por el sueño porque es lo más molesto (también es poco decir).  Desde el 21 de diciembre, noto un incremento en los desarreglos.  Duermo diez horas o tres, me despierto entre cuatro y siete veces, no tengo nada de sueño a la noche o estoy adormecida todo el día.  Esto fue peor en los primeros años (llegué a despertarme cada veinte minutos, totalmente transpirada), pero se había arreglado bastante en los últimos.  Ya estaba agradeciéndolo, cuando en estos días se disparó peor.  Sobre todo, en la noche del 2 de enero, en que casi no dormí.  Acabo de leer “Comienza la migración” de Jennifer Hoffman, diciendo que esa noche se inició el traslado hacia nuestros nuevos espacios, tanto internos como externos, y me cerraron algunas cosas.

Durante estos años, se ha acentuado la sensación de “bicho raro”
que he tenido siempre, en el sentido de que he pasado por transformaciones interiores (más que exteriores) sumamente intensas y evolutivas.  Me encerré bastante en mi casa y percibí que tenía que encontrar mi propio camino, mi propia voz, mi auténtica vida como persona y como profesional, conectada a mi esencia.  Fue feroz algunas veces y resplandeciente muchas.  Fui dejando atrás muchas cosas, situaciones y personas, hasta el punto en que ya no tengo prácticamente pasado. Vivo cada vez más en el aquí y ahora.  Fui aprendiendo a reunir todos mis aspectos, aceptándome en esta unidad única y original que soy.  Estoy en paz conmigo y con todo.  Esto no quiere decir que ya está: gracias a Dios, es una travesía infinita.

Fue un proceso solitario.  Como no tenía parámetros a mi alrededor con los cuales cotejar, ciertas personas actuaron como guías.  Jennifer Hoffman, Lauren Gorgo, Daniel Jacob, algunas canalizaciones y otros me acompañaron.  Cuando me aparecían determinados síntomas o estados energéticos o temas para trabajar, “casualmente” leía sobre ellos en sus escritos y corroboraba que estaba en la senda.  Tenía compañeros en el mundo, a la distancia y cerca del corazón.

En este transcurso, unas cuantas veces parecía que determinados portales o acontecimientos traerían energías que ayudarían a hacer los cambios más sencillos o que se abrirían nuevas posibilidades… para luego frenarse o retroceder… para luego reiniciarse o acelerarse… para luego detenerse…  ¡Agotador!  En cada etapa, me iba desprendiendo de más capas de Ego, me iba quedando drenada, vacía.  Coincidiendo con Gorgo, a veces sentía que no quería la ascensión sino que me dejaran tranquila y punto. J

Sin embargo, una parte mía (luminosa, alegre, simple) siempre tenía esperanzas, siempre creía: habría una oleada de luz que haría más fácil la renovación y la conexión con el Ser.  Esa conexión ha estado en estos años siempre, guiándome y protegiéndome.  Ahora, la anhelo tomando mi vida completamente.  El tema es que, más o menos desde diciembre del 2012, ya no creo en nada y nada me interesa.  Estoy yerma y negada.  ¿Cómo?  ¿No era que iba a ser radiante y maravilloso?  No. Todo es mentira.  ¡Al carajo con los cantos de sirena!



Justamente por eso creo que éste es el tiempo.  Mi Ego (como lo conocía) se está muriendo y estoy haciendo el duelo.  No hay nada que hacer.  Porque no se trata de hacer sino de ser.  Mi estado de ser atrae el hacer y el tener.  Sencillo y conectado.  Estando presente.   Lo que necesito saber me viene solo.  Lo que está vibrando con mi alma se da naturalmente.  Todo está en mí.  Yo soy lo que estuve esperando.  Punto.

Quizás, te resulte raro este escrito o que tú no has pasado por esto o que no pasarás.  Lo has hecho, lo estás haciendo y lo harás.  Sólo que no has tomado conciencia.  No has interpretado los sucesos como invitaciones a la transformación y te has quedado en que son desgracias o casualidades o cosas que te hacen.  Despierta.  Mira más allá de lo que tus ojos ven.  Atravesando la oscuridad, encontrarás la luz… y a ti mismo.

Te aseguro que es así porque lo he pasado.  No tiene porqué ser tan complicado ni doloroso ahora. Los pioneros hemos facilitado las cosas.  La energía está disponible para ayudarte.  El Universo conspira a tu favor.  Simplemente, entrégate.  Te acompaño.

Publicado por Laura Foletto