Gracias

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sábado, 2 de agosto de 2014

Cómo borrar el dolor físico. Por Viví Cervera

Pregunta:
Vivi, yo he tenido diferentes eventos y en diferentes años, pero todos terminan en lesión de columna, ya sea cervical, dorsal o lumbar, ahorita por ejemplo con fractura del atlas. Todos los días medito, borro memorias además de practicar otras herramientas de sanación. ¿Qué más me recomiendas hacer? ¿Qué parte no he entendido que debo trabajar?
Respuesta: Los seres humanos en ocasiones entramos en situaciones asfixiantes, hasta el punto de que ninguna de las herramientas que usamos parece dar resultado.
Por un lado está esa misión de
limpiar a cada instante las percepciones, diciendo: “te amo, lo siento, perdóname, gracias”, haciéndole frente a cada pensamiento que aparece. Por otro lado, miles de opciones o herramientas sanadoras que van encontrando a quienes son afines o a quienes han de estar en ese camino. Y aunque parece que algo no va bien, en medio de las  preguntas que acuden por montones, en medio de toda esa confusión, olvidamos que todo lo que va llegando es un recuerdo, un dato, que duele mucho, que lastima, que casi nos deja sin opciones, atrapados en el tiempo. Y que por lo mismo, esos dolores o lesiones del cuerpo físico son parte de una batalla mental, de algo que está allí (en forma de pensamiento) esperando ser aceptado, amado de verdad.
Pero ¿Cómo amar algo de lo que queremos deshacernos?
Ese es el reto! Amar aquello que parece imposible de amar, porque esa es la cura. Y amar porque eso también significa respetar los tiempos de la mente, los tiempos de la niña o niño interior, y principalmente los tiempos de la Inteligencia Divina.
Tú estás hecha o hecho para eso y claro que puedes lograrlo.
El dolor es dolor venga de donde venga. Y cuando tienes “entre tus manos” las 4 palabras sanadoras, no te importa de dónde o por qué vino a ti, la causa es irrelevante. Te importa que ahí está un recuerdo que llegó para que tú y sólo tú le digas: “Gracias por venir, te amo” o esta otra frase no menos importante: “Me perdono completa y absolutamente”. Una y otra vez, sin plazos, sin tiempos, sin que importe el número de veces, sin que importe nada más, sólo el hecho de escucharte pronunciarlas como si fueras testigo de la limpieza que está sucediendo.
Es como si tuvieras en tus manos un borrador de otro mundo, que poco a poco va atenuando la oscuridad que ha dejado la tinta que trae consigo el pensamiento. Borras una y otra vez, hasta que te conviertes en esa tinta, en ese borrador, en la fuerza que guía y en todo a la vez. En el momento perfecto, todo quedará blanco, inmaculado, luminoso.
¿Así que borrar el dolor físico es posible?
Por supuesto. Yo pude, lo que significa que tú también.
¿Y si regresa?
Pues vuelves a empezar. Estás aquí para amar.
Entonces, cuando las personas me preguntan: ¿Qué más hago? Yo sólo tengo una respuesta y es: continuar amando, que a eso viniste. Y despreocúpate, no estás haciendo nada mal, esos pasos que parecen no conducirte a ningún lado, también tienen un significado, invisible para ti de momento, pero sí lo tienen para quien creó las piedras, los obstáculos, las pendientes, los abismos, el camino y la salida.
Finalmente te sugiero, aprende Técnicas de Liberación Emocional (EFT) en fusión con las 4 palabras que curan. Es un taller único y siempre impartido vía internet. Cuando se imparte siempre hay publicidad en la página principal de este blog, respecto de toda la información que necesitas para el taller. Esa es otra gran opción que puedo sugerirte.
Algunas entradas de este blog respecto de este tema son:
Gracias por leerme. Un abrazo.
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