Gracias

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sábado, 1 de febrero de 2014

Las cuatro frases. Parte 2

¿Pedir perdón o perdonar?:

 ¿Qué es más sencillo: Pedir perdón o perdonar?

 Antes de responder esto hay que decidir qué cosa consideramos sencillo: Sencillo o fácil es algo que requiere poco esfuerzo. No necesariamente es algo que ocurre con facilidad, más bien significa que es menos trabajoso. Si me has seguido en lo que he tratado de decirte sabrás que es más sencillo perdonar que pedir perdón. Porque perdonar es algo que sucede por sí mismo: si uno no perdona es que la persona que pide perdón no ha pedido bien el perdón, o como decimos, no se lo ha ganado. Puede que venga a pedir perdón pero viene con arrogancia, actuando como si nos hiciera un favor al pedirnos perdón. O puede ser que sea obvio que repetiría la misma acción mil veces si tuviese la oportunidad. O puede pasar que sea evidente que no le interesa ni un poco lo que hizo, sino que teme a las consecuencias inevitables de sus malos actos.

Puedes plantear el asunto desde este ángulo: ¿Qué es más sencillo ser convencido
o convencer? Claramente es más sencillo ser convencido, uno no hace nada más que estar ahí y escuchar no hay esfuerzo que hacer, uno no elige ser convencido, uno puede elegir fingir estar convencido o puede fingir no estarlo, pero no elige ser convencido. Si la persona tiene argumentos que tu mente no pueda rechazar te convence, no hay manera de evitarlo, la mente es un sistema autoorganizado de precisión. Si quieres convencer a alguien tienes que hacer un esfuerzo, por eso es más sencillo ser convencido que convencer.

Es más difícil pedir perdón porque pedir perdón no es automático, perdonar es fácil porque es automático, pero no te confundas, automático no quiere decir instantáneo, significa solamente que sucede por sí mismo cuando uno ha pedido perdón y ha hecho las reparaciones. Sí, puedo entender que te sientas escéptico al respecto; pero de momento lo importante es que entiendas la idea global: Pedir perdón es algo que se puede hacer, se puede forzar, si es que cabe el término, pero perdonar es algo que ocurre por sí solo, cuando las condiciones son las adecuadas.

En todos los casos siempre pedimos perdón, cuando nos agreden, cuando agredimos, y cuando no hay agresión pero hay un conflicto que se creó por falta de perdón en cualquier momento del tiempo, en cualquier nivel del ser, y de cualquier nivel de gravedad.
Pedimos perdón cuando algo no va bien en nuestras vidas, y cuando no va bien en la vida de otros, cuando hay enfermedad y cuando hay penurias, cuando repetimos historias conflictivas y cuando nos falta inspiración.
Pedimos perdón siempre, esto es ir purificando las memorias repetidas y para ello necesitamos desarrollar la visión que he llamado Responsabilidad Global.
Responsabilidad Global:
El asunto de la responsabilidad global puede sonar muy raro para las personas comunes, aquellas que nunca han tenido un acercamiento hacia caminos místicos y esotéricos, pero para los Kahuna esta era una visión completamente natural de la vida.
Responsabilidad global no sólo significa que te sabes responsable de todo lo que te ocurre en la vida, sino que te sabes responsable de lo que ocurre en la vida de todos los seres con los que estás en contacto.
Es como si tú fueses la existencia y ves a los seres y las cosas que existen (que forman parte de ti) y entiendes que ellos son como son, y esas cosas son como son, sólo por ti. Todo el que sufre y llora lo hace por ti, todo el que tiene una enfermedad la tiene por ti, porque tú eres el que lo hiciste así enfermizo, o torpe, o arrogante u orgulloso, o perezoso, todo lo que ocurre es tu responsabilidad. ¿Y por qué? – dice la mente – ¿Y por qué no? – respóndele, al fin y al cabo si no eres parte de la solución eres parte del problema. Entonces nos identificamos con Dios, pero no como el Dios Creador del cielo y de la tierra, sino como la facultad inteligente de Dios para detectar fallas en su creación y repararlas. Entendemos que nuestro Espíritu  Paternal, nuestro Aumakua está unido a la inteligencia suprema, y a todos los otros Aumakuas de todos los seres, es como si en ese plano, todos fuésemos el mismo. Cada ser humano se comunica con su Aumakua por medio de su Unihipili, lo que quiere decir es que si la persona tiene un Unihipili lleno de culpa no puede comunicar su yo consciente, su Uhane, con su Aumakua. Entonces nosotros hacemos eso por ellos.
¿Cómo sabemos que debemos hacerlo? Digamos que si alguien está en contacto con nosotros y no con otros es porque nos toca a nosotros y no a otros resolver eso. ¿Y por qué nosotros y no otros de los que están en contacto con él? Pues, si alguno tiene este conocimiento que estás adquiriendo seguro lo harán, no hay nada más agradable que hacer feliz a alguien más. ¿Y por qué yo lo hago por ellos y nadie lo hace por mí? Porque tienes que aprender a ser un servidor, no una víctima.
La identificación podría ser hecha desde el punto de vista de la persona a la que queremos ayudar, pero como no siempre se trata de una persona sino que en ocasiones es simplemente una situación que se repite en nuestra vida entonces nos identificamos siempre con nosotros mismos y desde ahí asumimos total responsabilidad de lo que vemos y aplicamos el Ho’Oponopono usando las cuatro frases, vemos las cosas malas presente en personas, cosas y situaciones y no las negamos ni las ignoramos, sino que las vemos y pedimos perdón por ellas.

Las cuatro frases:
Recordarás que te dije que había dos formas de practicar el Ho’Oponopono Auto-Identidad, y te mostré que una de las formas era el uso de la oración de Ho’Oponopono. Ahora quiero detenerme a considerar la otra forma. De hecho, es lo que he estado haciendo, preparándote para entender esto porque es tan simple que sin una preparación adecuada tenderías a creer que es demasiado simple para poder ser efectivo.
Todo en el sistema huna es así, demasiado simple, pero esto se debe a que los Kahuna eran tremendamente prácticos, bien lo dice el séptimo principio huna:Lo efectivo es la medida de la verdad.
¿Cuáles son las cuatro frases? Son un resumen de los cuatro principios los cuales eran: Arrepentimiento, Reparación, Balance y Agradecimiento. ¿Cuáles serían la mejor forma de resumir cada uno de estos principios en una frase?, eso es personal, pero te diré como lo hago yo: Lo siento, Perdóname, Te amo, Gracias.
Entonces de esto se trata el Ho’Oponopono, en decir estas cuatro cosas. ¿A quién se las dices? A la existencia.
 ¿De parte de quien las dices? De parte de la existencia, es un proceso de rebalanceo y liberación de la misma existencia mediante la existencia misma.
Ya antes habíamos discutido sobre el enorme poder de la palabra, ahora te diré que estas cuatro frases son por sí mismas sanadoras, el sólo repetirlas sin tener nada en mente purifica la mente, el repetirlas una y otra vez, todas juntas, o sólo algunas, en ese orden o en cualquier orden es algo profundamente transformador. Mucho más cuando se conoce todo lo que te he estado explicando y las palabras adquieren un significado más profundo.

Lo siento:
Es el arrepentimiento, puedes usar otras frases: estoy arrepentido, me duele profundamente, lo lamento. El punto es que uno sienta que esto no está bien y que no debe seguir así, que uno ha hecho que las cosas sean como son y no se siente bien al respecto, quiere que eso cambie.

Perdóname:
Esta es la reparación, cuando uno pide perdón, está dando un paso a que la situación se solucione, quiere restablecer el balance y lo hace por medio de el acto de pedir perdón, normalmente, uno dice: Por favor, perdóname; pero puede usar otras frases tales como: dame otra oportunidad, permíteme reparar lo dañado, restauremos esto.
Te amo:
Este es el balance, el amor es el balance universal, pero cuidado, recuerda que en el sistema huna el amor es estar feliz con algo, por eso “te amo” no sólo es una aceptación gozosa sino que es una forma de decir: Estoy feliz contigo, ya no hay culpas ni castigo, no tienes por qué estar molesto conmigo, yo no estoy molesto contigo. Puedes usar otras frases de balanceo tales como: Que haya paz, Que todo sea auspicioso, Te acepto completa y profundamente, Deja que todo se vuelva luz.

Gracias:
Algunas personas no incluyen el agradecimiento como cuarta fase, yo veo esto como un error. El agradecimiento es la forma más segura de darle poder a una oración o un acto de fe. Es lo que mueve los milagros. Puedes usar cualquier otra frase de agradecimiento, tal como: Bendito seas, celebra conmigo, aleluya o incluso si para ti el amor es una forma de agradecer, puedes decir te amo.
A mí me gusta en realidad esta forma: Lo siento, Perdóname, Te amo, Gracias. Lo importante es que entiendas que cosa hace cada frase y que siempre uses las mismas, para que vayan ganando poder en ti. Ahora me gustaría explicarte a nivel práctico como puedes usar estas cuatro frases para lograr un cambio poderoso y rápido en tu vida y en la de los demás que te rodean.

Ho’Oponopono práctico:

1.- Elige en tu mente alguna cosa que te moleste o te preocupe, puede ser literalmente cualquier cosa: un síntoma molesto, una enfermedad, un problema legal, un asunto familiar, la actitud de tu jefe en el trabajo, la enfermedad de alguien, las flores de tu jardín que no florecen, cualquier cosa
.
2.- Ahora toma pídele a tu Unihipili – llamándolo por su nombre claro está – que te indique en una escala del cero al diez, donde 0 es ningún problema y 10 significa gran problema, que número representaría la intensidad actual del problema que elegiste para trabajar. Toma nota del número.

3.- Relájate y pídele a tu Unihipili que almacene la energía que haga falta para trabajar sobre este problema y que envíe energía a tu Aumakua para que el Espíritu Paternal te guíe en lo que vas a hacer y te bendiga. Una forma alterna de hacer este paso es simplemente relajarse y respirar profundo, y luego decir una oración que sea significativa como el padre nuestro de los cristianos, o el gayatri mantra de los hindúes, o la toma de refugio de los buddhistas; ya sabes que Huna no es religioso así que cualquiera de cualquier religión puede usarlo.

4.- Ahora visualiza de algún modo el problema, puedes imaginar a la persona si es una persona, una escena que haya ocurrido, si es un dolor puedes representarlo de alguna forma, como por ejemplo preguntándote: ¿Si este dolor fuese un líquido que color tendría? ¿a qué sabría? y ¿En cuál envase cabría? Entonces uno se imagina un envase con un líquido de las mencionadas características y tiene una buena aproximación. El punto es que puedas imaginar que lo que sea que vayas a trabajar está frente a ti, y que están los dos en una habitación a solas, una habitación donde no hay nada más que tú y esa imagen.

5.- Siente y entiende que eso es tu culpa. Nota que uso la palabra culpa para que tengas impacto emocional pero en realidad eso no es cosa de culpas, es tu responsabilidad, estás representando a la existencia en ese momento así que lo que sea que exista es tu responsabilidad. Mira el problema y di: Lo siento.

6.- Con la sensación del arrepentimiento, de ese pesar y ese sentir, piensa que estás abierto a reparar las cosas, y le dices: Por favor, perdóname.

7.- Con la sensación de que las cosas se pueden arreglar y quieres que se arreglen di: Te amo.

8.- Con la sensación de amor, di: Gracias.

9.- Empieza a repetir una y otra vez las cuatro frases sin prestar demasiada atención a lo que sientes, sólo di: lo siento, perdóname, te amo, gracias. Puedes quedarte en una frase cada vez que tengas ese impulso, puedes quedarte repitiendo “lo siento” muchas veces, o incluso añadir elementos adicionales como “lo siento, sé lo que estás sufriendo, lo lamento mucho de verdad, verte así es doloroso”, es cosa de dejarse fluir. Una vez estaba haciendo esto con alguien que se portó muy mal conmigo y decía “lo siento, siento mucho que seas un imbécil”, ahora me parece gracioso pero en ese momento es lo que sentía y es correcto decirlo. En otras ocasiones pasa que uno llora, o siente deseos de postrarse en el suelo, o de extender las manos al cielo, todo esto es válido también.

10.- Cuanto ya sientas que es suficiente, respira profundo, deja ir todo el aire junto con todas tus tensiones, y revisa el nivel de intensidad actual del problema. Si no es muy notorio el cambio externamente no te entristezcas, busca más bien descubrir que otro aspecto te hace falta trabajar del problema para que puedas ver una completa remisión. Habla  con tu Unihipili y pídele orientación sobre lo que falta por tratar.

11.- En el tiempo posterior al tratamiento, y especialmente entre tratamientos, cada vez que ese asunto regrese a tu mente sólo di: Lo siento, perdóname, te amo, gracias. Esta técnica es sumamente poderosa, no debe ser descartada por su simplicidad, lo ideal es que cada quien lo pruebe en su propia vida y lo vea por sí mismo. Hazlo y te aseguro que luego de algún tiempo de práctica podrá decir como mi sobrino: Ahora sí estoy feliz.

Khaishvara Satyam