Gracias

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sábado, 7 de septiembre de 2013

Más Allá de Ho'oponopono por Viví Cervera


Por medio de esta entrada, retomo pedacitos de mi historia en este hermoso mundo espiritual, en parte obligada por mi lealtad hacia ti, porque creo que es bueno que me conozcas más, porque mereces leerla y porque me permite aclararte los puntos básicos de mi enseñanza.

Hace más de 4 años, en un momento de cambios, decidí dejar de lado el uso de la palabra ho’oponopono, en principio porque como ya sabes, la palabra en mención es marca registrada, por lo cual no puede ser utilizada por personas no autorizadas por su organización; y en segunda instancia, porque me di cuenta de que eso era precisamente lo que yo necesitaba para expandirme. Mi intención no era ir
en contra de las reglas y por lo mismo en ese momento hice pública mi decisión, tomé mis escritos y me “fui”. Desde ese entonces comencé a escribir sobre 4 palabras que curan (lo siento, perdóname, gracias, te amo).

(Seguramente pensarás: es lo mismo!. Pero no es así. Continúa leyendo.)

En ese entonces yo ignoraba que lo grabado y lo escrito me marcaría para siempre como una exponente de ho’oponopono y soy consciente de que diga lo que diga o haga lo que haga, eso es y será una constante en mi vida (al menos para las personas nuevas en este camino); y no me molesta, al contrario, me alegra que el universo haya conspirado de esta manera para que yo pudiera conocerte. En ello brilla la Inteligencia Divina.

Escribo esto porque como te dije, hoy siento que es preciso que responda a las preguntas de hace años, de todos los días en el correo electrónico, en las que las personas quieren una explicación o quieren que me adentre aún más en esta filosofía para resolver sus inquietudes. A todas ellas y a ti, les cuento la parte de mi historia que quizá no conocen y que tiene que ver con esto:

Hace como 8 años, la causalidad me llevó a encontrarme en la red con uno de los mejores artículos escritos por el Dr. Joe Vitale, en el cual describe el sistema de auto curación utilizado por un psicólogo hawaiano, el dr. Hew Len. La idea principal del texto era que con sólo pronunciar dos palabras: lo siento y te amo, la paz y la armonía regresarían a tu vida, ya que había sido a través de ellas, como se había sanado todo un pabellón de enfermos mentales en Hawaii.

Entonces, mi mente no preguntó¿Será posible? ¿Podré? ¿Ay, no será esto otro invento más de esta gente? O Ahh no, de lo bueno no dan tanto!!!!. Nada de esto vino a mí. Al parecer todo estaba preparado para que a partir de ese instante yo comenzara a pronunciar, lo siento, te amo, incesantemente, sin que otra palabra de las que conocía fuera más importante. Y así fue. Así es hasta la fecha. Los milagros comenzaron a suceder, me acostumbré a ellos. Había encontrado lo que yo, como ser humano necesitaba. Después de eso escribí y grabé la meditación ho’oponopono(incluyendo en ella la oración de Morrnah Simeona, la legendaria kahuna hawaiana y maestra de ho’oponopono) por si acaso para alguien pudiera ser importante escucharla. Jamás esperé que esta meditación fuera la respuesta que mi mundo estaba esperando, no la publiqué con ese fin. Las personas la amaron desde el principio y poco a poco nos fuimos uniendo, tal vez de esa forma apareciste tú.

En la red encontré muy poca información sobre el tema, sin embargo los bloggers publicaban palabras diversas que usé por un tiempo. Grabé la meditacióborrando memorias, la puse para descarga directa del público, y las personas la amaron tanto como a la anterior. Hasta ese momento en ningún sitio web había una prohibición para escribir o hablar sobre ho’oponopono. Si yo hubiese leído que esa palabra estaba prohibida por ser marca registrada, créeme que jamás habría grabado esas meditaciones. Las prohibiciones aparecieron después. Y así sucedió NO porque haya egoísmo o personas culpables del hecho, sino porque así tenía que ser re escrita la historia de esta parte del mundo espiritual. Esa era la única forma en la que yo podría volar y en la que tú podrías estar a mi lado.

Eso sí, antes de impartir mi primera conferencia sobre este tema, dejé muy claro que jamás había tomado un curso con ningún exponente de esta filosofía y que mi vida había girado sola con la pronunciación de las 4 palabras que curan. De nuevo el público me daba las gracias por haber hecho esto de su conocimiento, y esa conferencia fue un éxito total. Me siento agradecida.

Continué escribiendo en mi blog de WordPress lo que llegaba a mí a través de la inspiración, y a través de muchos maestros también escritores y conferencistas, gente mágica en verdad. Y poco a poco entendí que la magia de escribir bien, reside en que conectes con tu Yo expandido o que tus autores favoritos te inspiren tanto, como para que puedas lograr creaciones totalmente frescas, que sean tan tuyas que contengan tu huella perfecta, que reflejen tu alma, pero que en el ambiente dejen el suave aroma que de esos autores o de lo divino emana. Ese es el secreto.

Entonces hice una fusión perfecta con lo que soy, con lo que tengo, y comencé a escribir los libros que me llamaron. Ellos me buscaron, nos encontramos y aquí seguimos. La fusión dio resultado. No era, ni es ho’oponopono aunque las personas no lo supieran, aunque todavía no lo sepan. Todo lo escrito y lo hablado iba y va mucho más allá. ¿Por qué?

1. Porque no creo en casualidades. Sé que para que una mariposa mueva sus alas, debe estar de por medio la voluntad de lo divino. Este primer punto es complementado por el segundo.

2. Porque hay libertad. En mi filosofía tú puedes sugerirle estas palabras a quien encuentres en tu camino, si es tu deseo, porque todo lo que en apariencia es tu deseo, también es mi deseo o el deseo del dios/diosa en ti.

3.    Porque incluyo mi percepción respecto de los postulados de todas aquellas técnicas que a mí me trajeron al punto de escribir para ti y muchos de estos postulados no están incluidos en ho’oponopono.

4.  Porque soy la dueña de mi mundo, mismo donde estás tú y eso me faculta para elegir qué quiero aprender, cómo quiero aprenderlo y en qué forma deseo transmitírtelo. Porque a cada instante te transmito este sentir para que lo experimentes igual.

5.  Porque aun con todo esto, siempre te he dicho que no soy dueña de la verdad y por lo mismo te he pedido que no me creas, que le creas a tu corazón que es quien tiene la última palabra.

6.  Porque mi enseñanza consta de tan sólo 4 palabras básicas: te amo, lo siento, perdóname y gracias. No necesito más.

7.  Porque no tienes que asistir a un centenar de cursos para aprender a comunicarte con tu Divinidad. De hecho en mi enseñanza no tienes que asistir a ningún curso, e incluso podrías dejar de leerme. Sólo tienes que amarte, decir TE AMO de forma permanente y punto. Si asistes a mis conferencias es para dejar sellada una cita pendiente desde viejos tiempos y después para aprender/enseñar/transmitir lo que hay en ti y en mí.

8.  En mis conferencias o seminarios no hay contratos de por medio. (Y no es que piense que algo de esto es erróneo o incorrecto. Sólo es una forma diferente de enseñar y nada más).

9.    Porque si llego a encontrar en mi camino cualquier sistema, cualquier método o forma que me permita hacer más digestiva tu vida, lo voy a hacer de tu conocimiento, aunque no haya sido incluido en ninguna filosofía hawaiana, aunque jamás haya sido visto.

10.   Porque jamás he querido “prostituir”, tergiversar, alterar o diluir el legado de Morrnah o el modelo original de este sistema de vida de origen hawaiano. Yo sólo tomé su oro, su parte prístina, su claridad, y la redistribuí para que a su origen volviera. Con ese oro que es el amor, he realizado mi trabajo.

11.   Porque jamás he negado que mi origen (al igual que el tuyo) y el de mis palabras es pleyadiano o estelar.

12.   Para todo en mi vida uso a diario las 4 palabras que curan que proceden de la cultura hawaiana, pero ellas son un peldaño en la escalera del conocimiento que es la vida y como seres humanos, por supuesto que iremos mucho más allá de lo enseñado, más allá de lo aprendido, más allá de ho’oponopono.

Si después de leerme aquí, ahora, insistes en llamarle a mi enseñanza ho’oponopono, es porque: o bien estás iniciando este camino y no me has leído del todo, o no te gusta ho’oponopono. Y respeto todo eso, precisamente porque creo que las diferencias en formas y en fondo son más que evidentes, son casi palpables, son lo que eres tú, lo que Yo Soy.

Gracias por leerme.

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