Gracias

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lunes, 5 de agosto de 2013

El Verbo Perdonar por Vivi Cervera

Una de las acciones más difíciles que enfrenta un ser humano es la de perdonar. Y lo es porque definitivamente va en contra de lo que está en el sentimiento, en contra de la mente, en contra de la razón. Si razonas el perdón, te darás cuenta de que resulta tan aparentemente injusto, que no alcanzas a comprender porqué has de ser tú quien tenga que perdonar los errores o los actos dolosos que otras personas cometieron en tu contra. Y es por esto que luchas por defender tu dignidad de esas voces o de esas palabras que te dicen que para estar en paz con la vida es importante perdonar.

Pero ¿Cómo obligar a tu mente a que perdone a esas personas que físicamente ya no están, pero que en esencia continúan adheridas a tu ser, como parásitos que roban tu energía, como fantasmas inmunes al tiempo? ¿Cómo pedirle a tu mente que perdone lo que a todas luces parece imperdonable?


Resulta que todo empeora cuando te haces preguntas. El perdón no es algo que puedas manejar de esta manera o presionándote u obligándote a llevarlo a cabo sólo porque muchas personas dicen que así se vive mejor, (que de hecho así es), pero aunque así sea, tú eres tú y tienes tus propios tiempos, tu propia historia, tus propios recuerdos; por lo que no puedes compararte con los demás.

Siempre he creído y esta es una opinión muy personal, que más que amar el amor y todas las cosas bellas que nos rodean, hemos de amar lo que llega, porque no sabemos por qué llega o de dónde lo hace exactamente, no sabemos nada. En principio, no tenemos la más remota idea de si un estado deno perdón (temporal o eterno) puede conectar, coordinar o sincronizar una sola vida o millones de vidas alrededor del planeta. No tenemos idea de toda la perfección que se pasea invisible a través de ese tiempo en el cual no sabes qué hacer con tu vida para seguir adelante, para olvidar. No tenemos idea de porqué vivir la vida como la vivimos es lo perfecto. Y es por ello que dices: te amo, lo siento, perdóname y gracias. Porque más que amar lo que te dijeron que es correcto, amarás lo que es.

Evita criticarte o cuestionarte. Y sobre todo evita criticar el hecho de criticarte. Deja que se quede. Todo ser humano ha de caminar de la mano con su cielo y con su infierno, con su luz y con su sombra, con su miedo y su valentía, con su rebeldía y con su humildad, con su rigidez y su flexibilidad, con su dolor y su redención, con su odio y con su amor, sin tomar partido, sin elegir.

Como dato interesante te comento algo que ya he mencionado y escrito en otras ocasiones: mi trabajo de luz se edificó sobre memorias ancestrales de rencor, de dolor, de lágrimas. O sea que sin todo ello, tú no me estarías leyendo en este instante. Es por eso que el trasfondo del odio siempre es amor.

Algo me resulta desconcertante: que una enfermedad, una separación, un divorcio, una ruptura, un dolor, un odio, pueda ser el motor que pone en marcha la limpieza de un evento mundial. Por ejemplo: te separas de la persona que amas, pero quizá esto es la herramienta que usa la divinidad para que una guerra no suceda gracias a tu limpieza. Quizá tu guerra interior es el presagio de una paz total. Es por eso que no sabemos nada!.

Aunque estoy a favor del perdón y de la paz que llega con el, también sé que no hay nada más hermoso que perdonarte porque te es difícil perdonar a alguien más, perdonarte porque esa acción sí la puedes conjugar.
E
Gracias por leerme.