Gracias

Gracias

miércoles, 21 de noviembre de 2012

Diferencias entre el Ego y el Ser. Canalizado por Jean Luc Ayoun


El ego se inscribe siempre en el hacer. El Ser es la única cosa que se acompaña del opuesto exacto: no hacer nada.

El ego está inscrito en permanencia en la acción y en la reacción, así como en la adaptación. El Ser es la Gracia personificada más allá de la persona.

El ego es resistencia. El Ser es facilidad.

El ego tiene necesidad de ver. El Ser está mucho más allá de todo ver.

El ego es siempre un movimiento. El Ser es el no-movimiento.

Vivir, concierne al ego como al Ser.

La vida del ego tiene siempre necesidad de justificaciones y explicaciones. La vida del Ser es evidencia y Silencio.

El ego inscribirá siempre su acción en un orden lógico, donde el punto de referencia siempre es el-mismo. El Ser se pasa de toda referencia y el punto
de vista es indiferentemente no importa cual punto de vista, sin ninguna diferencia.

Del ego al Ser, no existe más que la distancia que es concebida por el propio ego. Del Ser al ego, hay coincidencia y Alegría.

El ego dependerá siempre de cualquier otra cosa. El Ser no depende de nada más que lo que él Es.

El ego actúa y hace, en el mundo de las apariencias y de las causas. El Ser no actúa pero Irradia, ya que esta es su Naturaleza.

El ego está alimentado por la experiencia. El Ser está alimentado por la Esencia.

Ninguna experiencia resulta en la Esencia. La Esencia pone fin a toda experiencia.

Descubrir el Ser, es ya no ser afectado por cualquier circunstancia, por cualquier evento.

El ego es ausencia de Paz. El Ser es Paz.

En los tiempos y momentos donde el Ser colectivo aparece, el ego desaparece, incluso si no lo desea. El Ser, más allá de la respuesta, más allá de toda evidencia, es satisfacción, Alegría y Plenitud.

El ego es inquietud. El Ser es seguridad.

El ego pasa y perece. El Ser está estabilizado.

El ego cree controlar y dirigir. El Ser no dirige nada, no controla nada pero deja lo que él Es, Ser, por sí-mismo y a si-mismo.

El ego ama por convicción o interés. El Ser no tiene que amar puesto que esto es su Naturaleza, su Esencia y su única justificación.

El ego da la sensación de una identidad y de propiedad. El Ser no puede ser limitado en una identidad o en una propiedad.

El ego rechaza lo efímero, mientras que él lo es. El Ser observa pasar lo efímero y no está nada concernido.

Al momento donde el Fuego ardiente del Amor viene a hacerles la pregunta del ego o del Ser, nadie podrá ignorar las dos respuestas posibles: El rechazo o la aceptación.

El ego no puede pensar en desaparecer. El Ser no está concernido, ni por la aparición ni por la desaparición.

El ego los lleva al vientre o a la cabeza. El Ser los lleva al Corazón y al Centro y los hace Libres.

El ego es la ignorancia del Ser. El Ser conoce a la perfección el ego.

El ego es una máscara que se adapta al medio ambiente. El Ser es Permanencia, cualquiera que sea el medio ambiente.

El ego es atraído por el conocimiento, vivido como apropiación. El Ser Es el Conocimiento, independiente de todo saber.

El ego se vive por contraste y comparación. El Ser se vive por Amor sin condición y sin límite.
La única opción es esta: Ser o ego, dar o tomar, darse a sí mismo, o tomar para el Sí.

El ego descansa en una sonrisa circunstancial. El Ser es la sonrisa permanente del Corazón, no teniendo necesidad de la apariencia del rostro.

El ego expresará siempre la resistencia a la evidencia. El Ser expresará siempre la Alegría del Abandono.

El ego defenderá siempre su propio punto de vista. El Ser no tiene nada que defender porque su Presencia es su propia defensa.

El ego siempre tendrá sed. El será está saciado y no tendrá nunca sed.

El ego es cambiante. El Ser es fijo.

El ego nunca podrá vivir el Instante Presente. El Ser no conoce nada más que el Instante Presente.

El ego busca siempre mostrarse y demostrar. El Ser no tiene nada que mostrar, solo Ser.

El ego no conocerá nunca la Vibración del Amor. El Ser es la Vibración del Amor.

El ego siempre manifestará una densidad exagerada. El Ser no conoce la densidad.

El ego es afectado. El Ser no puede ser afectado.

El ego buscará siempre un punto de comparación, una escala de medida. El Ser no compara nunca nada y no tiene nada que medir porque el Amor no mide.

El ego se sirve del ojo, físico o sutil. El Ser no tiene necesidad de ningún ojo para ver.

El ego, viendo, verá siempre lo que está bien y lo que está mal. El Ser no puede ver el bien o el mal porque los dos pertenecen al ego.

El ego necesita ser satisfecho. El Ser Es la satisfacción.

El ego querrá siempre tener razón, incluso reconociendo sus equivocaciones. El Ser nada tiene que ver de tener razón o equivocación porque tener razón o equivocación no se expresa más que en el ego.

El ego es la marca dejada por la ausencia de Amor, percibido y vivido. El Ser no puede conocer un amor exterior.

El ego está sometido a los riesgos del tiempo, de los pensamientos y de las emociones, de los recuerdos. El Ser está libre de toda causalidad.

Hasta el presente, el ego y el Ser estaban puestos paralelos, estaban yuxtapuestos. En algunas horas de vuestro tiempo, el Ser y el ego no podrán ya estar yuxtapuestos, la conciencia estará en el ego o en el Ser.

El ego está siempre vinculado a los sentidos y a los sentimientos de una historia y de creer ser una persona. Al Ser no le concierne lo que ustedes son personalmente sino lo que ustedes Son, en Verdad y comúnmente.

Abrirse al ego, es abrirse a la alternancia, a los altos y a los bajos. Abrirse al Ser, es ya no vivir alternancias: estar a la vez, en lo alto y en lo bajo, como ni en lo alto ni en lo bajo.

El ego solo conoce el placer efímero, que él conquista por luchas. El Ser no conoce más que la Alegría Eterna, que no resulta de ninguna lucha.

Hasta el presente y antes de este tiempo, el ego podía tomarse por el Ser pero el Ser no puede nunca tomarse por el ego. En adelante, el ego verá al Ser, cara a cara y en distancia, a fin de que claramente, se identifique a sí mismo en el sentido de una identidad o en sentido de una perennidad.

El ego se cree infinito y hace todo para evitar el fin. El Ser se sabe infinito y por lo tanto, no busca nada.

El ego se sirve siempre de la proyección. El Ser no conoce ninguna proyección.

De ahora en adelante, el ego verá al Ser, como el Ser verá al ego, en cada uno, como en todas partes, tan íntimo, como de manera develada.

Ver más allá de los ojos y de toda visión, lo que ustedes Son o a lo que tienden, ya sea por el Abandono o por la resistencia, pone cara-a-cara, mucho más allá del simple juego de la sombra y de la Luz porque el Ser sabe que ninguna sombra puede ser tangible en la Luz. Solo el ego ve las zonas de sombra y quiere aportar su propia solución. El Ser dejará a la sombra resolverse a sí-misma por la acción del Ser que no hace nada, por la acción de la propia Luz.

El ego se cree Luz y la reivindica. El Ser Es Luz y no tiene nada que reivindicar o mostrar.

El ego siempre hará todo para evitar tener que verse. El Ser no tiene nada que ver, como nada que demostrar porque Es.

El ego no Es pero lo cree. El Ser Es, sin creerlo, sin verlo, pero por proximidad e inmediatez. Y sobre todo, el testimonio del ego es el juego del que actúa. El testimonio del Ser es la Paz Suprema. El ego cultivará siempre el antagonismo y la suposición. El Ser no cultiva nada porque él es Evidencia y Permanencia.

La diferencia entre el ego y el Ser tienden simplemente a lo que tocará al alma: ya sea el alma con sed de materia, ya sea el alma con sed de Luz. La sed de materia es un deseo sin fin, una búsqueda frenética. El Ser es ajeno a todo esto.

Así pues, en este tiempo, el ego conoce y conocerá la agitación. El Ser conoce y conocerá la pacificación. El Alma que recibe la Luz, puede quemar y desaparecer o resistir para reforzar el ego.
El tiempo es el tiempo del Ser, porque la Luz es oficiante, porque la Luz Real (no la que es visible a los ojos sino la que aclara la conciencia) se hace día.

El ego pretende buscar la Luz. El Ser no pretende nada, el Es la Luz.

Las condiciones de la Tierra llaman esto para Liberar su Ser profundo y real. Ustedes que están sobre la Tierra, ella los llama de la misma forma, ya sea para dejar persistir el ego o para dejar aparecer el Ser.

Que el Ser vive el Sí y la Unidad o el Absoluto, es la misma Alegría, la misma Paz. El ego no puede pretender a esta Paz y a esta Alegría.

El ego conoce siempre una u otra frustración. El Ser es ajeno a toda frustración.

El ego está vacío y se cree pleno. El Ser está pleno pero se sabe vacío a este mundo.

Mis comentarios de esta noche encontrarán resonancia y eco, o no, según el lugar desde donde ustedes me hayan escuchado o me escucharéis. El Ser reconoce la esencia, más allá del sentido de las palabras. El ego no puede más que tratar de rechazar o de discutir.

La Vibración del alma es un Fuego. Este fuego puede alimentar la materia o alimentar la luz. Alimentar la Luz, transmuta la materia. Alimentar la materia, no crea ninguna transmutación. Una u otra, materia y Luz, han sido mezcladas.

El alma recibiendo la Luz tiene por objeto desenredar y dar a vivir y a ver el ego y al Ser, a fin de que en un momento dado, ningún habitante de la Tierra pueda esconderse tras el ego, afirmando que no sabía. Lo que se hace consciente, de una u otra manera, no puede ya ser ignorado, ni desviado.

Vayan más allá del sentido de mis palabras e impregnen su alma de estas palabras. Y si son capaces, dejen estas palabras actuar en ustedes, más allá de su sentido y significado, verdaderamente en la Radiación y la Intensidad que les di. Hermanos y Hermanas, Semillas de Estrellas, nada puede empañar la autenticidad del Ser, solo el ego lo ha creído pero no sean culpables. El ego siempre será culpabilidad. El Ser, el, es Libertad. El tiempo que viene y que corteja, es el de la Madurez, de la Libertad, de la Verdad.

Yo soy MA ANANDA MOYI. Por la Vibración de AL, saludo en ustedes al Ser. En la Alegría del Amor, por lo tanto les digo hasta una próxima vez. Permítanme depositar sobre sus espaldas el Manto Azul de la Gracia. Hasta pronto.

...Comparto del Don de la Gracia...