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lunes, 23 de mayo de 2011

Mamás, elijan amor para crecer

La mamá de hoy se ve enfrentada a un desafío múltiple, cada vez más extenso. Su profesión o actividad laboral competitiva, los hijos, la familia, y lo más importante: las inseguridades en aumento, los miedos que se sienten magnificados, las incertidumbres, las pérdidas, las crisis, etc., que afectan todos los ámbitos y relaciones, especialmente la relación consigo misma, cuya expresión se da en su autoestima, o estado anímico o salud emocional.
Tendemos a encasillar la buena o la mala madre, pero sólo existe ese ser humano con función madre entre otras, que está haciendo lo mejor que puede hacer en cada momento
. Yo creo en el corazón puro de las personas con una buena intención, a quienes luego se manifiestan sus limitaciones y su control porque están con miedos. Entonces lo que les sugiero a todas la mujeres, sea mamá o no, es enfocarse en sí mismas, en aprender a amarse incondicionalmente pues así, podrá amar a todos, hijos, pareja, todos sin sentirse ni demandada ni agotada y podrá descubrir una fuente inacabable de bienestar, salud, paz, dicha y amor.
Esa fuente está dentro de sí misma, y esto es lo que enseño, a través de la práctica del Sistema Isha comenzamos a eliminar las huellas del miedo y expansión del amor en sí mismas.
Las mamás se esfuerzan por dar, dar, dar a todos, y ellas quedan en último lugar. Todas a lo largo de la historia hemos recibido los comentarios que si una se ocupa de sí misma es egoísta, pero realmente, honestamente, ¿es así? ¿Cómo podemos esperar tener lo necesario para dar a otros, si no tenemos para darnos a nosotras mismas? Todas sabemos internamente lo que significa esto, yo siempre daba a todos los que tenía a mi alrededor, cuidaba de todos, y terminaba agotada y con un resentimiento silencioso que crecía hasta que me desbordaba. Todas entienden de qué les hablo, ¿verdad?
Pues el poder de cambiar y tomar las decisiones de acuerdo a lo que necesitamos en cada momento está dentro de cada una de nosotras, no se pierde nada con probar nuevas respuestas, con elegir de manera diferente. Las opciones que tenemos son normalmente dos, elegir o desde el miedo o desde el amor, y como siempre digo: “somos los que elegimos, elijamos el amor”.
Entonces y en forma práctica, para que las mamás se sientan mejor en su relación consigo mismas, entonces, su relación con los demás seguramente tendrán que abrazar cambios, si están siempre criticándose o criticando, comenzar a apreciarse y apreciar el entorno, cada detalle, si están quejándose, comenzar a agradecer más desde lo más insignificante y pequeño.
Tienes todo a favor si te propones cambiar, crecer, aprender a fluir en cada momento con lo que la vida te trae. A la vida no se la puede controlar, entonces nos toca a los seres humanos crecer, expandir nuestra conciencia, aprender a amarnos incondicionalmente y mejorar nuestra calidad de vida interna y externa, entonces la vida se torna un descubrimiento, una aventura a vivir desde el dejarse sorprender y estar presentes en cada momento con lo que es.
La mamá es una mujer respondiendo en diferentes oportunidades a diferentes necesidades, si se enfoca en crecer, expandir su conciencia, en ser más amor y vivir en esa libertad, confianza, dicha y paz que esa expansión de conciencia trae, su expresión en diferentes áreas tendrá ese color, ese aroma, compartirá en cada momento su ser más, su ser mejor brillando en su excelencia. Creará así una maravillosa vida en lo que se desempeñe siendo una mujer, un ser humano cada vez más pleno. Y su prioridad interna debe ser el estar en contacto consigo misma, su sentir, su expresión compartiendo siempre lo que es su verdad, siendo transparente y no transigiendo con el costo del autoabandono, sino diciendo exactamente lo que siente en cada momento y así, creará exactamente eso, y se sentirá bien consigo misma y su entorno.
Además, como mamá estará dando un ejemplo de ser a sus niños de impecabilidad, de verdad, de sensibilidad, de éticas y valores que lo son en acción, de honestidad, de la fortaleza que trae la vulnerabilidad, de amor, de dicha y sobre todo de paz consigo misma, que inspirará a quienes la rodeen.
La mamá, siendo un ser humano conciente, momento a momento enfocado en su corazón, expandiendo su conciencia, eligiendo el amor, siendo sensible, natural, sin máscaras de fuerte y esa es la presencia de autoridad, no necesita ser una imagen, es una energía que se irradia en forma natural que no tiene miedo ni lo inspira, sino que se respeta y es respetada en forma natural. La autoridad que irradia el amor, a lo que todo se entrega y respeta. Lo importante es que esté conectada consigo y se deshaga de la fantasía, que no sea para que otros le den, que no sea para tener un algo de que agarrarse (el hijo) sino que haya tanto amor en sí que tiene de sobra para poderlo compartir. Sino, se transforma en esas situaciones agotadoras pues había inmadurez emocional. La mujer tiene que poder y saber nutrir esa niña que está adentro, y cuando tenga que nutrir al hijo en lo externo, será desde el amor y fluirá sin duda.
Todo lo que he compartido para las mamás, es válido para el papá, con el agregado que tendrá que aprender a fluir con el día a día de la transformación física y emocional de la mamá, momento en el que tendrá una gran oportunidad para compartir con ella la abundancia de su amor. Y si en este momento el papá siente que no puede, es una gran oportunidad para crecer en ese aspecto, descubrirse, ser más y madurar, ya no más niño, sino hombre sensible, vulnerable, proactivo, y todas sus cualidades de ser.
Y en su proceso de transformarse en madre y en padre, de cobijar el crecimiento de ese nuevo ser llegando, su sensibilidad, su transformación inevitablemente va inspirando a todos a su alrededor a fluir y cambiar también. Se ha trasmitido a través de los años supersticiones y miedos a la mamá, que sólo dan lugar a nueva generación perpetuando miedos que tal vez no son realidad de ninguna manera. Hoy en día, con la tecnología tan avanzada, da un apoyo muy grande a la futura mamá y su familia y miembros alrededor pueden entonces actualizarse y crecer, transformando la experiencia del embarazo y la llegada del nuevo ser en una gran celebración individual y colectiva. Un nuevo ser ha llegado vibrando el amor incondicional, la libertad absoluta y libre de miedo, para darnos ese regalo de plenitud para nosotros, los adultos recordar aquello que nuestro corazón sabe y crear desde una experiencia adulta un mundo en paz y celebración y amor respetando esa inocencia verdadera.


ISHA