Gracias

Gracias

lunes, 27 de diciembre de 2010

Verdad verdadera por Isha

Que contradictorio suele ser: cuando niños se nos enseña que no debemos mentir, que siempre debemos decir la verdad; pero luego la sociedad nos enseña a mentir “apropiadamente” para evitar conflictos; a usar la cortesía, para conseguir lo que queremos.


La mentira es auto-abandono. Es un lugar donde evitamos mostrarnos exactamente como somos, y por eso, en última instancia, viene del miedo. El temor a ser rechazado, el miedo a no sentirse amado. Nos ponemos máscaras sociales presentando al mundo una persona falsa, la persona que creemos que deberíamos aparentar ser. Sin embargo, al hacerlo, negamos partes de nosotros mismos que, o se vuelven obsesiones secretas, o emociones reprimidas, y ambas cosas conducen al resentimiento y la desilusión.

¿Con qué frecuencia sacrificamos la sinceridad, para mantener las apariencias? Todos valoramos la honestidad como una virtud importante, pero ¿con qué frecuencia la abandonamos con el fin de evitar conflictos o vergüenzas? Nuestra necesidad de aprobación, con frecuencia, le gana a nuestro compromiso de ser veraces; pero la elección de mantener una aparente armonía superficial, al precio del abandono a uno mismo, es un alto precio a pagar. Todo lo que ocultamos, eventualmente aprendemos a ignorarlo.

Estos comportamientos pronto se vuelven inconscientes, e incluso hábitos auto-destructivos que se mantienen en ese lugar, escondidos de la vista pública. Si sentimos la necesidad de ocultar, es porque en algún nivel, sabemos que nuestras acciones no están basadas en amor y crecimiento. Pero es siendo honestos con nosotros mismos sobre las elecciones que tomamos, como realmente podremos enfrentar nuestra situación, y desde ese lugar de claridad que proporciona la veracidad, empezar a tomar nuevas decisiones en nuestras vidas.
Isha